Familias… qué bicho raro que son. Todo aquel que tenga una familia sabe de lo que hablo, aquel desfamiliado, puede saltearse todo este párrafo. Generalmente me gustaría ser yo quien me salteara este párrafo, pero bueno eso es harina de otro costal (¡a la mierda! Siempre había querido meter esa frase en algún lado y nunca había podido. ¡¡Bien yo!!).
Mi familia nunca fue muy normal (que es lo mismo que decir que en mi familia son todos una manga de anormales), una parte proviene de Europa central, con formación judía, otra parte, de España, por supuesto, no falta una parte Italiana, hasta acá normal, pero yo pregunto al pasado (pasado como persona física o por lo menos jurídica) ¿qué carajo tenía que hacer mi tatarabuela gitana con un esquimal viviendo en Kasbah? O más facil, ¿de dónde salió una gitana en mi familia?
Algunos podrían pensar que tengo lo mejor de todos los mundos: la mejor cultura aristocrática de centroeuropa, las bases del catolicismo trabajador de España, la unidad familiar italiana, la capacidad de supervivencia nómada de los gitanos, y bueno, el esquimal este que no sé si tienen alguna otra virtud aparte de sacarse el frío con la saliva y cazar osos polares; pero no, yo tengo lo peor de cada uno de estos mundos reunido todo en una sola familia (a veces me vuelvo creyente y tengo que aplaudir el sarcásmo que tuvo reservado Dios para mi vida). Gracias a alguno de los dioses de esta familia politeista me conseguí una mujer con familia atea y chica, por lo tanto no tengo que ver a mis familiares mas que una o dos veces por año.
Justamente hace unos días fue una de esas veces anuales que mi familia se reunió con el fin de festejar el cumpleaños de un año del hijo de no sé quién (supongo que serían los de la rama del esquimal). La buena idea fue hacerlo a plena tarde un día de 35 grados, la mejor idea, la tuve yo: aprovechar el calor y tomar mucho alcohol lo más rápido posible como para perder la conciencia todo el día; así fue, los tres litros de cerveza a pleno rayo del sol hicieron efecto sobre mí prolongando lo que hubiera sido una breve mamúa en una mamúa que duró desde la una del mediodía hasta las nueve de la noche(¡bien yo, nuevamente!).
Esto me sirvió para amacarme con un niño cuyo nombre (o si quiera qué tan real era) desconozco, desde la una y media hasta las dos y media (hora de la comida) sin tener la necesidad de hacerlo llorar de alguna manera. En el momento del almuerzo, la poca sangre que corriía por mi alcohol me permitió tomarme a golpes de puño con un primo de no sé quién por un pedazo de tira de asado (me parece que al final no lo comí…). Hasta ahí era todo llevadero, incluso en la charla sobre política con mis tíos, el líquido me ayudó a elaborar un personaje antimarxista que dejó muy contentos a mis tíos, incluso hasta a ellos les pareció un poco exagerado que en determinado momento planteara como una opción viable alojar a todos los pobres del país en el departamento de Flores, alambrar con una cerca eléctrica dicho departamento y dejarlos que se coman entre ellos. No sé si les pareció una medida demasiado drástica o fue que tal vez eso arruinaría alguno de sus campos en Flores.
Una de las cosas más divertidad fue a la hora de la torta cuando tomé el trozo que me correspondía en legítimo derecho y se lo arrojé directamente a la cara de la madre del homenajeado al grito de “¡va torta, torta!” (es sabido por toda la familia la preferencia sexual por las mujeres de características masculinas que poseé la torta, ahora con cara de idem). A nadie le hizo demasiada gracia mi gracia, pero a mí no me importó demasiado, yo me reí tanto que me dieron unas ganas bárbaras de mear… en la picsina, solamente habían niños que yo no conocía adentro, así que seguramente sus padres nunca les creyeron el cuento.
Todo venía muy bien, y por supuesto, terminó mejor cuando se empezaron a juntar niños y niñas al grito de “ahí viene el dinosaurio Barny” que propiciaban todas las madres a sus respectivos críos, por supuesto no faltó el clásico “mirá, mirá, ¿quién viene ahí? ¿quién es ese?”. Ahí fue, lo ví venir, con la sonrisa pintada (literalmente, porque ese disfraz era una verdadera porquería que hasta a mí me hubiera quedado mejor), los ojos rebozantes de felicidad, su salturreo casi en cámara lenta, cual saltimbanqui, su desagradable dinosauriedad se acercaba cada vez más por la pradera hasta mi posición, parado en las alturas de un banco, contemplando todo como centinela en fortaleza colonial escuchando las risas de los infantos acoplándose a la canción que anunciaba su llegada describiéndolo como un dinosaurio muy inteligente o algo así. Esperé el momento justo, un milisegundo antes o un milisegundo después hubiera desestabilizado mis planes, la precisión allí, lo era todo; no vacilé y cuando el macaco estuvo a unos veinte centímetros de mí, tomé el necesario impulso, junté coraje y salté, ese instante en el aire pareció una eternidad, el aire del lugar se congeló, las caras de los incrédulos presentes se transformaron, giré hacia mis espaldas, estiré y abrí mis miembros inferiores, el Dinosaurio no tuvo chance de elaborar ninguna estrategia de defensa, vale decir que la gravedad hizó lo suyo y caí sobre el impávido disfrazado, abrazándolo con mis piernas por sobre la cabeza del aparatoso disfraz, en un inexplicable movimiento (por el peludo que tenía encima) apreté mis piernas cual tijera sobre la cabeza del artilugio y esperé a que la gravedad terminara su trabajo. Reconozco que el golpe en el piso, fue duro, pero valió la pena ver al disfraz sin su cabeza y sentir los llantos de los niños mientras cuatro primos me propinaban una golpiza en el piso y se las arreglaban para expulsarme del predio y por supuesto, de la familia.
Los dolores al otro día fueron muchos y sumado a la resaca con la que me levanté, el cuadro era espantoso, sin embargo una sonrisa se adueñó de mi rostro y para mis adentros pensé: “ahhh, qué lindo, no tengo que pasar navidad ni año nuevo con mi familia, ni ningún cumpleaños más por este año…”. Cerré los ojos y seguí durmiendo en el hospital más feliz que nunca.
sábado, 24 de noviembre de 2007
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