Nace sabiendo su destino,
Por eso su pachorra.
Sabe que en unos años
Se reunirá con sus amigas,
Papas envueltas en plomo.
Hace el esfuerzo toda su vida
Comiendo pasto y privándose
Del placer semejante
De comerse a un semejante.
Cuidadosamente limpia
Chotos y chinchulines.
No toma alcohol pues sabe
Que su hígado muy bien sabe.
Y cuando por fín llega el momento
Levanta sus pezuñas
Como diciendo, sí, voy yo.
Es el momento, más feliz de su vida.
Algún buenhombre la masajea
Pues no queremos que se tensione
Esperando cual bacanazo
Que por fin venga el marronazo.
Y es ahí que se desangra
Contenta, rezando porque su sangre
Se vuelva dulce… o salada
Da lo mismo mientras sea coagulada.
Por fin llega, cortaditas sus costillas
No más de cinco centímetros
Mide el placer. De trece o de ocho
Sabe de las caricias que le hará el adobo.
Qué placer que dá el ver
A la vaquita en las brasas arder
Ella suda y transpira
Viendo como el morrón la envidia.
Por eso hoy me hago una preguntita
¿Por qué si ella hace este sacrificio
siempre hay un boludo que pide una ensaladita?
Al antedicho deforme
Yo le digo
La comida de la Comida,
No se come.
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