Nace sabiendo su destino,
Por eso su pachorra.
Sabe que en unos años
Se reunirá con sus amigas,
Papas envueltas en plomo.
Hace el esfuerzo toda su vida
Comiendo pasto y privándose
Del placer semejante
De comerse a un semejante.
Cuidadosamente limpia
Chotos y chinchulines.
No toma alcohol pues sabe
Que su hígado muy bien sabe.
Y cuando por fín llega el momento
Levanta sus pezuñas
Como diciendo, sí, voy yo.
Es el momento, más feliz de su vida.
Algún buenhombre la masajea
Pues no queremos que se tensione
Esperando cual bacanazo
Que por fin venga el marronazo.
Y es ahí que se desangra
Contenta, rezando porque su sangre
Se vuelva dulce… o salada
Da lo mismo mientras sea coagulada.
Por fin llega, cortaditas sus costillas
No más de cinco centímetros
Mide el placer. De trece o de ocho
Sabe de las caricias que le hará el adobo.
Qué placer que dá el ver
A la vaquita en las brasas arder
Ella suda y transpira
Viendo como el morrón la envidia.
Por eso hoy me hago una preguntita
¿Por qué si ella hace este sacrificio
siempre hay un boludo que pide una ensaladita?
Al antedicho deforme
Yo le digo
La comida de la Comida,
No se come.
martes, 18 de diciembre de 2007
viernes, 14 de diciembre de 2007
Problemas Ajenos
José Artigas Gómez cruzó ese día la puerta giratoria del Banco sin cuestionarse lo que le iba a suceder unas pocas horas después… su no cuestionamiento en dicho momento era tal que tampoco se cuestionaba por qué llevaba ese segundo nomrbe tan aberrante y qué mal había hecho él en una vida anterior para merecer tal castigo por todo el transurso de su presente vida.
Al llegar al mostrador, Jose Artigas Gómez no fue atendido por Washinton Ismael Peláez; Washinton Ismael Peláez se encontraba en esos momentos en otro lugar… en su trabajo, vendiendo flores en la calle General Flores a su segunda cliente de esa mañana, Florencia Marylin Guitiérrez, quien precisamente las estaba comprando para regalárselas a su novia Marí Curí Arrazcaeta, que le había dicho en la mañana que se iba a ir con su amante, ocultando su verdadera intención de ir a trabajar.
Marí Curí Arrazcaeta trabajaba a escondidas de su novia como vendedora telefónica de servicios innecesarios. Ese día tenía que llamar a un tal Galileo Galilei Velázquez para ofrecerle un servicio de teletransoprtación para objetos inanimados que habría de lanzarse en los próximos 48 años al mercado, empero de eso, decidió salteárse esa llamada y ofrecerle vía telefónica a una tal Ástrid Madona De León el servicio de información vía mensaje de texto desde el teléfono celular, al cual los creadores de dicho servicio habían dado en llamar “info móvil”; marcó cuidadósamente con su lápiz los dieciocho números que habrían de comunicarla con Ástrid Madona De León, quién después del segundo tono de llamada, descolgó el tubo, quedándose en total silencio, escuchando el “hola” de Marí Curí Arrazcaeta. No fue después de la tercer repetición del saludo inquisidor de Marí Curí Arrazcaeta, sino después de la cuarta que Ástrid Madona De León se dignó a contestar “no, no, esta no es la casa de Washinton Ismael Peláez, está equivocado”, Marí Curí, se apresuró antes de que Ástrid Madona colgara el teléfono a espetar un “disculpemé, equivocado, no, equivocada, tal vez, pero eso habría que verlo”, Ástrid Madona se dió cuenta por dónde venía la mano y velózmente le retrucó un “Verlo, no creo, escuchárlo tal vez”, Marí Curí, siéndo tan orgullosa como no era, no se hizo esperar con la pregunta “¿con quién tengo el malgusto?” a lo que recibió un “malgusto, seguro tiene su marido, señora” “señorita, y le cuento que marido no tengo, pero con mi novia me entretengo”. Se hizo un silencio eterno, hasta que Ástrid Madona rompió el hielo… y lo ubicó en su vaso de Whisky, Marí Curí exploró “¿Whisky a esta hora?” “no, Whisky no, Ron con leche de soja” “qué combinación tan interesante” y mientras hacía nudos con el cable del teléfono, Marí Curí agregó “contame un poco más de vos, ¿qué ropa traés puesta?”, la pregunta no sorprendió a Ástrid Madona quien sin titubiar contestó “alpargatas y una camisa de mi marido” “ahhh, así que ¿casada?” Ástrid Madona no demoró en contestar “no, no, nunca tuve un novio, así que como verás…” “verás, no, no te veo lamentablemente, solo te oigo” “¿pero no te gusta mi voz” “me parece que me gustás vos”, Ástrid soltó una risotada que le impidió oir las llaves de su marido intentando abrir la puerta de su casa. José Artigas Gómez, entraba de la mano de Florencia Marylin Guitiérrez a su casa, cuando vió ese cuadro justo ante sus ojos. Ástrid Madona De León, mientras acariciaba su codo, abrió bien grandes sus ojos y exclamó “Florencia Marylin, ¡¿qué hacés vos acá?!” dándole el tubo del teléfono a su marido quién rápidamente se puso a conversar con Marí Curí de manera más que amistosa, al mismo tiempo que Florencia Marylin le entregaba en mano un ramo de trescientas cuarenta y tres flores a Ástrid Madona, quien las recibiría con disgusto, propinándole un golpe en la cara a Washinton Ismael Peláez que había aparecido en escena con una pizzeta con muzzarella y frutillas para compartir con su amante, José Artigas Gómez. La situación era confusa, hasta que por fin Marí Curí Arrazcaeta se apersonó, sin mediar palabra, tomó la pizzeta con muzzarela y frutillas y la colocó en un florero con agua, fue a la cocina, como si supiera exactamente dónde quedaba y luego de volver con dieciseis platos con sus correspondientes veintiún cubiertos, procedió a servir las trescientas cuarenta y tres flores en los antedichos platos. Todos la miraron con cierto desasociego, pero como en un pacto tácito, dejaron sus quehaceres y se sentaron sobre el televisor a disfrutar de la comida plácidamente… todos fueron muy infelices y comieron flores hasta entrado el mediodía… y blanquitín azulado, este cuentito, se ha terminado.
Al llegar al mostrador, Jose Artigas Gómez no fue atendido por Washinton Ismael Peláez; Washinton Ismael Peláez se encontraba en esos momentos en otro lugar… en su trabajo, vendiendo flores en la calle General Flores a su segunda cliente de esa mañana, Florencia Marylin Guitiérrez, quien precisamente las estaba comprando para regalárselas a su novia Marí Curí Arrazcaeta, que le había dicho en la mañana que se iba a ir con su amante, ocultando su verdadera intención de ir a trabajar.
Marí Curí Arrazcaeta trabajaba a escondidas de su novia como vendedora telefónica de servicios innecesarios. Ese día tenía que llamar a un tal Galileo Galilei Velázquez para ofrecerle un servicio de teletransoprtación para objetos inanimados que habría de lanzarse en los próximos 48 años al mercado, empero de eso, decidió salteárse esa llamada y ofrecerle vía telefónica a una tal Ástrid Madona De León el servicio de información vía mensaje de texto desde el teléfono celular, al cual los creadores de dicho servicio habían dado en llamar “info móvil”; marcó cuidadósamente con su lápiz los dieciocho números que habrían de comunicarla con Ástrid Madona De León, quién después del segundo tono de llamada, descolgó el tubo, quedándose en total silencio, escuchando el “hola” de Marí Curí Arrazcaeta. No fue después de la tercer repetición del saludo inquisidor de Marí Curí Arrazcaeta, sino después de la cuarta que Ástrid Madona De León se dignó a contestar “no, no, esta no es la casa de Washinton Ismael Peláez, está equivocado”, Marí Curí, se apresuró antes de que Ástrid Madona colgara el teléfono a espetar un “disculpemé, equivocado, no, equivocada, tal vez, pero eso habría que verlo”, Ástrid Madona se dió cuenta por dónde venía la mano y velózmente le retrucó un “Verlo, no creo, escuchárlo tal vez”, Marí Curí, siéndo tan orgullosa como no era, no se hizo esperar con la pregunta “¿con quién tengo el malgusto?” a lo que recibió un “malgusto, seguro tiene su marido, señora” “señorita, y le cuento que marido no tengo, pero con mi novia me entretengo”. Se hizo un silencio eterno, hasta que Ástrid Madona rompió el hielo… y lo ubicó en su vaso de Whisky, Marí Curí exploró “¿Whisky a esta hora?” “no, Whisky no, Ron con leche de soja” “qué combinación tan interesante” y mientras hacía nudos con el cable del teléfono, Marí Curí agregó “contame un poco más de vos, ¿qué ropa traés puesta?”, la pregunta no sorprendió a Ástrid Madona quien sin titubiar contestó “alpargatas y una camisa de mi marido” “ahhh, así que ¿casada?” Ástrid Madona no demoró en contestar “no, no, nunca tuve un novio, así que como verás…” “verás, no, no te veo lamentablemente, solo te oigo” “¿pero no te gusta mi voz” “me parece que me gustás vos”, Ástrid soltó una risotada que le impidió oir las llaves de su marido intentando abrir la puerta de su casa. José Artigas Gómez, entraba de la mano de Florencia Marylin Guitiérrez a su casa, cuando vió ese cuadro justo ante sus ojos. Ástrid Madona De León, mientras acariciaba su codo, abrió bien grandes sus ojos y exclamó “Florencia Marylin, ¡¿qué hacés vos acá?!” dándole el tubo del teléfono a su marido quién rápidamente se puso a conversar con Marí Curí de manera más que amistosa, al mismo tiempo que Florencia Marylin le entregaba en mano un ramo de trescientas cuarenta y tres flores a Ástrid Madona, quien las recibiría con disgusto, propinándole un golpe en la cara a Washinton Ismael Peláez que había aparecido en escena con una pizzeta con muzzarella y frutillas para compartir con su amante, José Artigas Gómez. La situación era confusa, hasta que por fin Marí Curí Arrazcaeta se apersonó, sin mediar palabra, tomó la pizzeta con muzzarela y frutillas y la colocó en un florero con agua, fue a la cocina, como si supiera exactamente dónde quedaba y luego de volver con dieciseis platos con sus correspondientes veintiún cubiertos, procedió a servir las trescientas cuarenta y tres flores en los antedichos platos. Todos la miraron con cierto desasociego, pero como en un pacto tácito, dejaron sus quehaceres y se sentaron sobre el televisor a disfrutar de la comida plácidamente… todos fueron muy infelices y comieron flores hasta entrado el mediodía… y blanquitín azulado, este cuentito, se ha terminado.
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martes, 4 de diciembre de 2007
Problemas vecinales
Y sí, se termina el año; Diciembre: el mes en que menos cantidad de sangre por litro de alcohol tiene el uruguayo en su cuerpo, el mes en el que más corderos y lechones se someten voluntariamente a la muerte, el mes en el que los niños son más felices (y por añadidura, los adultos somos más infelices), el mes en el que las familias se unen, el mes en el que luchan el buen gusto contra el mal gusto. Algunos preferimos gastarnos el aguinaldo en taparnos las arterias con hectolitros de alcohol y diversos animales para ubicarlos cómodamente en nuestra parrilla o mediotanque (para el no uruguayo que lea esto, el mediotanque es al igual que el S.U.N. un típico invento uruguayo compuesto por un tanque cortado a la mitad para asar carnes), lamentablemente, todos tenemos vecinos... con mal gusto.
Ahora voy a narrar mí historia...
Hace cuestión de dos días, volvía a mi casa de noche, después de una hermosa ingesta de alcohol y productos cárnicos cuando algo, llamó mi atención... luces... luces de colores... luces de colores colgadas de una ventana... luces de colores colgadas de la ventana de mi vecino... quedé perplejo observando tal aberración lumínica, viendo destellar aleatoriamente luces rojas, amarillas, verdes y azules, pensé, petrificado por el miedo, y ahí lo descubrí, siete letras vinieron a mi cabeza junto con una horrible sensación, un escalofrío recorrió mi cuerpo hasta que pude decirlo en voz alta... "navidá"; me acerqué sigilosamente un poco más para ver ese patético cuadro más de cerca y comprobar que el mismo no era una una alucinación, para mi sorpresa, me encontré con algo peor a la altura de la puerta... una imagen... una imagen de plástico... una imagen de plástico claveteada evidentemente por un ebrio de un... (aún siento pudor de decirlo), de un... papá noel. En ese mismo momento (bueno, en realidad después del vómito) decidí que tenía que hacer algo al respecto, que la cosa no podía quedar así nomás, tenía que pergeniar un plan perfecto, sin errores. Supuse que mi vecino se levantaría a eso de las seis de la mañana, por lo que solo tenía unos cuarenta y cinco minutos para hacerlo. Corrí hasta mi casa, tomé la cuchilla de cortar pan, los guantes de lavar, el encendedor y el martillo, me puse mi pasamontañas negro e ignoré los gritos de mi mujer que me decía "qué hacés?? ahhh, tá, tas mamado de nuevo?? otra vez te pegó para hacerte el superespía?? dale, gordo, vení a la cama y dejate de joder... bueno, sabés qué? hacé lo que quieras, yo me voy a dormir", Caminé sigilosamente, cual vibora yendo a un nido de pájaros (bueno, tá, las viboras reptan, es lo mismo), prendí el encendedor para iluminarme, sabía lo que buscaba, sabía lo que quería, estaba dispuesto a todo, ahí lo encontré, tenía que tratar de hacer el menor ruido posible, tomé el martillo de mi bolsillo, con mi mano izquierda, tomé a papá noel por los piés y en un golpe seco de martillo lo dejé dividido en dos... mi primer triunfo me llenaba de satisfacción, pero sabía que el objetivo era otro... fui por él, con un trabajo fino de cirugía, acompañado por mi cuchilla de pan, hice unos pequeños cortes, casi imperceptibles en el cable de las luces navideñas. La primer parte de mi plan estaba cumplida, ahora solo había que esperar hasta el otro día...
Al otro día sentí una inconmensurable satisfacción cuando ví los restos del papá noel ahí en el piso y la cara de tristeza de la hija de mi vecino, su madre trataba de consolarla y esa imagen me arrancó una sonrisa, sabiendo qué haría a la tardecita, cuando salieran a comprar otro papá noel para colgar. Las cosas se dieron a la perfección y cerca de las 20:30 salieron a comprar otro papá noel para colgar todos juntos. Sabía que tenía poco tiempo y no había lugar para el error, tenía una sola chance... salí de mi casa ráudamente con una botella llena de agua en mi mano, otra vez ignoré los gritos de "gordo, no seas pelotudo!! mi amor, no estás mamado hoy, dejate de joder, a dónde vas con esa botella corriendo?? ta, me voy a lo de mi hermana, llamame cuando termines con toda esta bobada" que emanó la boca de mi mujer. Llegué hasta el lugar del crimen, busqué los cortes que había hecho la noche anterior, los encontré, vacié la botella de agua en esos cortes y me dije, bueno, ahora, es solamente cuestión de esperar... Volví silbando a mi casa, me preparé un Ron con coca y me senté en la puerta de casa a esperar el show... no tardaron más de 7 minutos los vecinos en volver, confieso que estaba muy ansioso, quería ver los resultados, así que adelantándome a los hechos le dije a mi vecina en un tono miesteriósamente simpático "che, no prenden las luces hoy?? quedan buenísimas!!" a lo que ella contestó "ah, sí, ya es de noche, las voy a prender, viste lo simpáticas que quedan?" "sí, sí" contesté. Mientras padre e hija claveteaban al papá noel, la madre encendió primero la luz del comedor, luego la T.V., yo ya no aguantaba más, y ahí fue que lo ví, enchufó las luces con el cable totalmente empapado por dentro, las luces comenzaron a destellar por aproximadamente 3 segundos, hasta que empezaron a soltar chispas producto del agua y ahí fue, todas las luces de la casa se apagaron, sentí el estruendo propio de un tapón reventado, el cortocircuito había funcionado mejor de lo que pensaba... ahora tendría un par de días de paz, por lo menos hasta que cambiaran toda la instalación eléctrica, después de eso, ya sabía que el agua y la elcetricidad, pueden hacer maravillas. Volví a casa con la tranquilidad del triunfo gritándole a mi mujer "gordaaaa, sacá el arbolito así lo armamos que se nos viene navidá!!"
Ahora voy a narrar mí historia...
Hace cuestión de dos días, volvía a mi casa de noche, después de una hermosa ingesta de alcohol y productos cárnicos cuando algo, llamó mi atención... luces... luces de colores... luces de colores colgadas de una ventana... luces de colores colgadas de la ventana de mi vecino... quedé perplejo observando tal aberración lumínica, viendo destellar aleatoriamente luces rojas, amarillas, verdes y azules, pensé, petrificado por el miedo, y ahí lo descubrí, siete letras vinieron a mi cabeza junto con una horrible sensación, un escalofrío recorrió mi cuerpo hasta que pude decirlo en voz alta... "navidá"; me acerqué sigilosamente un poco más para ver ese patético cuadro más de cerca y comprobar que el mismo no era una una alucinación, para mi sorpresa, me encontré con algo peor a la altura de la puerta... una imagen... una imagen de plástico... una imagen de plástico claveteada evidentemente por un ebrio de un... (aún siento pudor de decirlo), de un... papá noel. En ese mismo momento (bueno, en realidad después del vómito) decidí que tenía que hacer algo al respecto, que la cosa no podía quedar así nomás, tenía que pergeniar un plan perfecto, sin errores. Supuse que mi vecino se levantaría a eso de las seis de la mañana, por lo que solo tenía unos cuarenta y cinco minutos para hacerlo. Corrí hasta mi casa, tomé la cuchilla de cortar pan, los guantes de lavar, el encendedor y el martillo, me puse mi pasamontañas negro e ignoré los gritos de mi mujer que me decía "qué hacés?? ahhh, tá, tas mamado de nuevo?? otra vez te pegó para hacerte el superespía?? dale, gordo, vení a la cama y dejate de joder... bueno, sabés qué? hacé lo que quieras, yo me voy a dormir", Caminé sigilosamente, cual vibora yendo a un nido de pájaros (bueno, tá, las viboras reptan, es lo mismo), prendí el encendedor para iluminarme, sabía lo que buscaba, sabía lo que quería, estaba dispuesto a todo, ahí lo encontré, tenía que tratar de hacer el menor ruido posible, tomé el martillo de mi bolsillo, con mi mano izquierda, tomé a papá noel por los piés y en un golpe seco de martillo lo dejé dividido en dos... mi primer triunfo me llenaba de satisfacción, pero sabía que el objetivo era otro... fui por él, con un trabajo fino de cirugía, acompañado por mi cuchilla de pan, hice unos pequeños cortes, casi imperceptibles en el cable de las luces navideñas. La primer parte de mi plan estaba cumplida, ahora solo había que esperar hasta el otro día...
Al otro día sentí una inconmensurable satisfacción cuando ví los restos del papá noel ahí en el piso y la cara de tristeza de la hija de mi vecino, su madre trataba de consolarla y esa imagen me arrancó una sonrisa, sabiendo qué haría a la tardecita, cuando salieran a comprar otro papá noel para colgar. Las cosas se dieron a la perfección y cerca de las 20:30 salieron a comprar otro papá noel para colgar todos juntos. Sabía que tenía poco tiempo y no había lugar para el error, tenía una sola chance... salí de mi casa ráudamente con una botella llena de agua en mi mano, otra vez ignoré los gritos de "gordo, no seas pelotudo!! mi amor, no estás mamado hoy, dejate de joder, a dónde vas con esa botella corriendo?? ta, me voy a lo de mi hermana, llamame cuando termines con toda esta bobada" que emanó la boca de mi mujer. Llegué hasta el lugar del crimen, busqué los cortes que había hecho la noche anterior, los encontré, vacié la botella de agua en esos cortes y me dije, bueno, ahora, es solamente cuestión de esperar... Volví silbando a mi casa, me preparé un Ron con coca y me senté en la puerta de casa a esperar el show... no tardaron más de 7 minutos los vecinos en volver, confieso que estaba muy ansioso, quería ver los resultados, así que adelantándome a los hechos le dije a mi vecina en un tono miesteriósamente simpático "che, no prenden las luces hoy?? quedan buenísimas!!" a lo que ella contestó "ah, sí, ya es de noche, las voy a prender, viste lo simpáticas que quedan?" "sí, sí" contesté. Mientras padre e hija claveteaban al papá noel, la madre encendió primero la luz del comedor, luego la T.V., yo ya no aguantaba más, y ahí fue que lo ví, enchufó las luces con el cable totalmente empapado por dentro, las luces comenzaron a destellar por aproximadamente 3 segundos, hasta que empezaron a soltar chispas producto del agua y ahí fue, todas las luces de la casa se apagaron, sentí el estruendo propio de un tapón reventado, el cortocircuito había funcionado mejor de lo que pensaba... ahora tendría un par de días de paz, por lo menos hasta que cambiaran toda la instalación eléctrica, después de eso, ya sabía que el agua y la elcetricidad, pueden hacer maravillas. Volví a casa con la tranquilidad del triunfo gritándole a mi mujer "gordaaaa, sacá el arbolito así lo armamos que se nos viene navidá!!"
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