Le doy gracias a Dios o a quién corresponda por haber inventado los Stick It, qué cosa gloriosa que son esos papelitos amarillentos con pegote para hacernos recordar cosas; hace casi un mes (desde la última vez que me digné a escribir algo), tengo pegado al costadito del portátil un cuestión de estos, recordándome etiquetar esta entrada como "sexo, tríos, rubias, iphone", cosa de ganar algún incauto que ande buscando algo relacionado con alguno de estos temas (no debe haber cosa más deprimente que ilusionarse con sexo, tríos, rubias o iphones y caer acá, pero bueno, si yo no puedo tener esas cosas, espero sinceramente que nadie más pueda tenerlas). - Alguien que comente algo!!!!!!!!- ahora sí, después de meter el mensaje subliminal y superado el estado de shock que acabo de vivir hace cuestión de media hora, paso a relatar la causa del mismo.
Al momento que mi mujer estaba yéndose a acostar (para algunos el momento más feliz del día -cuando la mujer de uno se va a acostar, no el hecho de acostarse-), siento que me dice, "vení, no vas a creer esto", en lo primero que pensé, fue que había encontrado la colección de pornografía o las drogas de diseño escondidas (para ese momento tengo una historia relacionada con extraterrestres y gnomos que puede explicarlo de forma muy convincente), con lo cuál me levanté del sillón, totalmente despojado de preocupaciones, dicéndole "qué pasó, gorda?", a lo que ella respondió sin titubear: "mirá" y señalando la paré con su dedo índice, la ví: una araña de un tamaño similar a mi T.V. 14 pulgadas, con una metralleta entre sus patas 3 y 5, dos cinturones cruzados sobre su arañez, cargados de balas y una vincha roja en su arácnida cabeza. Ahí estaba, quietita, como diciendo "te movés y te mato". Fueron cerca de 30 segundos de silencio, estudiándonos, entrecerrando los ojos, frunciendo los ceños, hasta que la miré fijo y me animé: "dejala a ella fuera de esto, esto es entre vos y yo" (a la araña, no a mi mujer, aclaro por las dudas), el bicho de ocho patas accedió moviendo su cabeza en señal afirmativa, mi mujer aprovechó la volada y soltó al viento un: "bueno, yo me voy a acostar, uno de los dos que me suba un vaso de agua después... ah, y no demoren mucho y no jodan que me tengo que levantar temprano mañana, tá?".
Por fin quedamos los dos solos, hombre contra bicharraco, bicharraco contra hombre, la mejor y más avanzada tecnología bélica (la de la araña), contra... un par de alpargatas con el yute endurecido por el agua. Ámbos sabíamos que quién fallara el primer movimiento podía darse por muerto, así que esperábamos, estudiándonos.
Tomé coraje, calculé mis chances, nunca fui un héroe, pero sabía exactamente lo que tenía que hacer. En el momento de mayor tensión, aflojé los músculos, la miré y le dije "por qué nos vamos a pelear? vos sos araña y yo hombre, somos de mundos distintos, podemos vivir juntos y llevarnos bien, no te parece?" La araña meditó un segundo, se relajó y respondió "no lo había pensado así, sabés que tenés ra..." y ahí mismo la partí como un queso de un certero alpargatazo. Ah sí, voy a charlar con un bicho de estos en términos racionales... M´hija, por algo estoy arriba del todo en la cadena alimenticia y vos no!!! sos una araña, y si usaras alpargatas, sabrías que después de un par de días de lluvia, no hay mejor arma para defenderse de lo que sea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Esta historia no se porque se ma hace bastante conocida, entiendo las dificultades por las que un hombre puede pasar cuando tiene como compañera una aracnofobica, la verdad te felicito por tal hazaña la cual require un enorme valor y coraje, no por la araña si no por la desubicada de tu pareja que pretende que interumpas tus momentos de sosiego por tamaña pelotudes. Desde la oficina nuestro maximo apoyo moral. LAS CHICHIS.
Publicar un comentario