domingo, 13 de abril de 2008

Problemas Históricos

Por estas fechas (Abril), comienza a aflorar en el uruguayo medio una especie peligrosa de nacionalísmo (bueno, de hecho, el uruguayo medio siempre tiene este problema latente) comienza el 19 de Abril cuando en escuelas y liceos a lo largo del país se venera a esos treinta y tres valientes que cruzaron el río Uruguay, desembarcaron en la playa de la Agraciada (el razonamiento de cualquier ser vivo con un coeficiente intelectual promedio marca que ninguna playa sobre los márgenes del río Uruguay, jamás puede considerarse agraciada, más bien, es una porquería), tuvieron tiempo para posar mientras Blanes gastaba pinturas y lienzo en pintar algo que no terminó porque seguramente le pareció una reverenda porquería, seguramente comieron, jugaron a las cartas y se mamaron (todo aquel que alguna vez en su vida haya reaizado un viaje en canoa o bote bien sabe que el fin ulterior es tomar vino y comer hasta quedarse dormido en tierra) para luego comenzar a dar vida al mito de la garra Charrúa (dentro de esos treinta y tres, seguro no había ningún Charrúa, y muy probablemente ninguno que tuviera que madrugar para trabajar, aunque seguramente la motivación de todos fue no aguantar a la esposa por unos cuantos días) y echar de estas tierras a los brasileros que ejercían aquí el dominio. Primer gran error histórico (lo que debería ser recordado como la primer dictadura de las minorías): ¿por qué si solo treinta y tres “orientales” sin trabajo, cansados de aguantar a sus esposas y encima ostentando un estado importante de ebriedad no querían ser brasileros o en su defecto ingleses (mire de qué buena salud gozan los países que fueron protectorados británicos) lograron su cometido y ahora somos esto, una porquería de país que ni habla portugués, ni tiene cinco campeonatos del mundo ganados ni utiliza el lanza perfume en sus carnavales, y ni siquiera tiene un promedio de temperatura anual de 25 grados, o por otro lado (opción B) no habla inglés, no tiene una reina a quién adorar (u odiar, pero reina al fín), o ni siquiera fuimos el lugar a donde mandar toda la porquería humana para que no ocupe lugar en la madre patria?
Treinta y tres desempleados con miedo al divorcio y aversión por las bebidas alcoholicas de mala calidad no deberían decidir el futuro de todo un país. El 19 de Abril debería ser recordado como el día en que treinta y tres personas estuvieron en el momento y lugar equivocado.
Ojalá la cosa terminara ahí, pero no, como la estupidez es contagiosa, menos de un mes después de eso, tenemos que ver en los quioscos sobre las paradas de ómnibus las revistas Charoná (sí, claro, muy creible el tema de que un indígena vaya a la escuela y encima le guste estudiar a quiénes lo persiguieron, mataron y echaron de sus tierras siendo que con los brasileros, se sentían muy a gusto), tapando los titulares realmente importantes de las tapas de los diarios (los cuales tienen nombres realmente admirables y de una inteligencia inverosímil: El País, muy original copiarle el nombre al diario más importante de Madrid; La República, mismo perro con distinto collar; El Observador, ¿qué está pasando? ¿había necesidad de traducir literalmente el nombre de otro periódico?), solamente para leer año tras año el título: “La Batalla de las Piedras”.
La cosa sigue 32 días después cuando le festejamos el cumpleaños a alguien que ya está muerto, que ni siquiera quiso venir a la inauguración de Uruguay como país porque estaba más cómodo en Paraguay (sí, sí, en Paraguay, con dengue y todo) y que encima decimos que es el Prócer de la Patria, pero claro, si de verdad lo fuera, la capital sería Artigas, y en Artigas, no festejarían carnaval con desfiles en la calle de agrupaciones de Samba enredo mientras el público toma caipirinha y fala em portunhol. No nos conformamos con eso, sino que manipulamos a nuestros niños de seis y doce años quienes todavía no tienen la capacidad de pensar por sí mismos, haciéndolos prometer y jurar la bandera cual ganado. Haciéndolos responsables por si hay una guerra a defender la patria o ser tildados de desertores. ¿Y qué bandera juran? ¿la de Artigas? ¿la de los treinta y tres beodos que por lo menos nos dan la opción de libertad o muerte y que toda persona medianamente normal elegiría la opción a y no la b? no, no, no, los hacemos jurar y prometer la bandera de Uruguay, que solo un subnormal podría habr diseñado incluyéndole un sol con cara, convirtiéndonos así en el primer país del mundo que tiene tres banderas, una más fea que la otra.
Veintinueve días después festejamos la jura de la constitución, pero como siempre cae en la mitad de las vacaciones de Julio, los escolares y liceales no tienen que sufrir, así que el daño es mínimo (bueno, salvo que el 80% de la población taaaan nacionalista cree que el 18 de Julio es la fecha de la independencia del Uruguay).
Por fin llegamos al 25 de Agosto, ahora sí, la conclusión, la Independencia de los Orientales que declara írritos, nulos y disueltos (podrían haber ahorrado dos palabras si solo decían “disueltos”, acá comienza la tradición de la redundancia del periodista deportivo y el vendedor ambulante en pos de la grandilocuencia) todo lo que hubo antes (brasileros, ingleses, etc, etc.), o para justificar la noche de la nostalgia…
Las conclusiones son dos: primero que nada, la culpa de todo nuestro presente la tienen las esposas, novias y amantes de los treinta y tres orientales. Segundo: las revoluciones petrióticas no se hacen en verano…

3 comentarios:

A.M.M.A dijo...

Me gustaría quebrar una lanza por esas esposas!!!!! Que se seguramente el día de partida de los 33 beodos se reunieron a jugar a las cartas y tomarse un vinito al lado del fogón ya que los beodos, desordenados, insoportables de sus maridos..

A.M.M.A dijo...

ups perdón no termine el comentario anterior..

ya que los beodos insoportables, desordenados maridos se iban por ahi por un buen tiempo a festejar a festejar dijeron al unísono!!!!

cosas que pasan... dijo...

yeguas esas mujeres...