sábado, 2 de agosto de 2008

Problemas con el éxito

Definitivamente estoy peleado con el éxito, pero, yo y mis fracasos, nos llevamos muy bien. Es que luego de una vida entera de fracasos, uno lo entra a asimilar, y hasta como que hace las cosas para fracasar. Mismo cuando un fracasado, tiene éxito, lo toma como un fracaso, y si no me creen, pregúntenle a Willians "el langa" Berga.
Willians "el langa" Berga, nació destinado al fracaso; claro, él no tuvo la culpa de tener un padre que no le quisiera dar el apellido, y mucho menos que la rama italiana de la familia de la madre portara tal apellido, ahora, quién le puso un nombre de pila tan de mierda, no lo sé (aunque hay teorías que dicen que Willians era en realidad su segundo nombre, así que de tan solo imaginar el primero, me dan ganas de vomitar). Por supuesto, Willians, nació de tan solo 7 meses, y por tal razón, el marinero coreano que la madre afirma que es su padre biológico, no se quiso hacer cargo, alegando que no era posible que el hijo fuese suyo, ya que "en colea, los hijos nacel depué de nueve mese, no de siete, madre ramera (pronúnciese la primer erre con sonido suave y cual si estuviera solita entre dos vocales) quelel endosalme al bolego ete, yo me subo al plósimo balco y a cagal con todo", habría sentenciado el hombre luego del parto.
En la escuela, Willians, fue objeto de todo tipo de burlas, ya fuere por el apellido, por el nombre o por aquella costumbre de escupir por la nariz la mitad de cada vaso de coca cola que tomaba. Cuando comenzó a cursar el tercer año en la escuela, dejó de merendar... dejó de merendar por causas de fuerza mayor; literalmente, los niños mayores de la escuela usaban sus fuerzas para despojar a Willians de su merienda. Willians, además, vivía en un edificio en el que el promedio de edad era de 74 años (ese promedio se veía drásticamente afectado por la edad de Willians), por lo tanto, no tenía "amigos de barrio", de hecho, lisa y llanamente, no tenía amigos.
No fue hasta tiempos liceales que se ganó el mote de "el langa", claro, un apodo por la contraria: nada más alejado a la figura de un galán que un pre adolescente con la cara cargada de acné, una frondosa pelusa entre su labio superior y la nariz, lentes "culo de botella" y una figura encorvada a la cual toda su ropa le queda chica. Hablando de chica, con las chicas, no tenía mucho éxito (esta parte de la historia hace referencia a un Willians de unos 25 años que frecuenta karaokes coreanos, tal vez, en busca de su padre biológico, la puse acá solo por el juego de palabras, perdón). En la adolescencia, tampoco tuvo éxito con las chicas, en parte por su figura antes descripta, en parte por su tartamudeo, pero en su mayor parte, por aquel defecto de salivar directo al ojo de su interlocutor (a, en este caso) cada vez que pronunciaba la letra ese. Claro, Willy, tampoco tenía la culpa de haber nacido en un país de habla hispana en el que una de cada tres palabras contienen el fonema "s".
Ya de grande, Will, decidió hacer carrera, y consiguió un trabajo medianamente decente en una empresa... en una empresa que cerró 28 días después de que empezó a trabajar, huyendo del país los dueños, de la noche a la mañana, dejando al Willians sin cobrar aquellas 336 horas en las que había desempeñado sus funciones.
Por fin, a eso de los 30 años, conoció a quién creyó que era la mujer de su vida en aquel lugar cerca del puerto, la creencia se terminó cuando la señorita le dijo "no te acordás de mí, no?... íbamos juntos al liceo... qué asco que me dabas... bueno, que me seguís dando, pero bueno, estoy totalmente drogada, así que, como te conozco te voy a hacer precio: luca y media y no pongo cara de asco, te parece bien?" A Willians, le pareció fantástico, solo que no contaba, ni contaría jamás con tal capital.
Saliendo del puerto, debido a su chuequera, tropezó con una piedra y cayó de espaldas, dando con su nuca contra una enorme roca. Nuestro héroe, despertó 12 días después, en un hospital, sentado en una silla de ruedas, sin sentir sus miembros, ni la mitad izquierda de su cara, con un médico, viéndolo con una sonrisa en el rostro, mientras le decía "señor Berga, la operación ha sido un éxito, le salvamos la vida, mañana le damos el alta para que pueda usted seguir con su vida como antes"...

1 comentario:

A.M.M.A dijo...

pobre willy es muy cruel su historiaaaa... digna de una mente retorcida como la tuya ajajjaja (es chiste amor)