sábado, 29 de noviembre de 2008

Las inequívocas señales del destino

No. No voy a escribir absolutamente nada acerca de la teletón. Ya maté las primeras 4 horas de la misma viendo la primer temporada de lost (ni jodiendo dejo un link para q la bajes, buscá por otro lado). Ahora, me dispongo a contadles la verídica y triste historia de Armando Armando, un escocés que no supo interpretar las señales del destino y por ende, fue incapaz de seguirlas... de hecho, si Armando Armando hubiese sido un avión queriendo aterrizar en medio de la noche, hubiese terminado clavándose de pico en la torre de control o al menos en el free shop del aeropuerto.
Armando (como nombre de pila), a la temprana edad de los 37 años, decidió emprender un viaje para conocer el mundo. Claro, era soltero, no trabajaba y le quedaban aún dos años de su cuarto lustro sabático consecutivo. Decidió comenzar su viaje por América del Sur, probablemente movido por la ambición de moverse a alguna latina... latina tárner...
Armando (como apellido), reservó su pasaje con un mes de anticipación, contrató un servicio médico, cargó las baterías de su laptop y contrató el servicio de roaming de su empresa de telefonía móvil y se sentó a esperar a que llegara el día en el que partiera finalmente su avión con destino a Buenos Aires. Al fin llegó ese día. El vuelo salía a las 10:30 am y nuestro Armando, cuyo despertador debía sonar a las 07:00 am, se despertó 08:15, y, claro, todos sabemos cómo son las carreteras en Glasgow (¿?).
Pese a todo, Armi, llegó al Roy Aitken International Airport unos minutos antes de que su vuelo partiera. Los suficientes para que la chica detrás del mostrador de The Chivas Regal Airways (qué cliché, perdón) le dijera que el vuelo estaba sobrevendido. Segundos después de que la desolación invadiera a nuestro Armando, la misma chica le anunció que uno de los pasajeros estaba teniendo un paro cardíaco, así que quedaba un lugar libre para Armando. Parecía que la buena suerte por fin comenzaba, pero, claro, solo parecía.
Mientras por la manga sacaban al recientemente fallecido, Armando (de lo que sea), entraba al avión. Sentose en su asiento y luego de abrocharse el cinturón, se alistó a disfrutar del vuelo... El problema fue que los 3 clorazepán que tomó, estaban vencidos hace un año y tuvo el peor vuelo de su vida. La pasajera del asiento contiguo también.
Por fin arribó a la ciudad de Buenos Aires, la perla del plata, la ciudad del gotán, la ciudad que nunca duerme, la gran manzana (sí, ya sé que esa es Nueva York, pero, me estaba quedando sin boludeces y no sabía cómo salir de esa, una vez más, perdón). Como era de esperarse, llovía. Fue directamente al hotel y tras presentarse frente al mostrador y pedir la llave correspondiente a la habitación de Armando y que el conserje se la entregara, subió. Le extrañó un poco leer un cartel en el ascensor que rezaba "no visite Uruguay, cosas horribles le pueden pasar", luego de meditarlo unos minutos, se convenció que probablemente era parte de la rivalidad futbolistica (sí, una rivalidad bárbara... tanto así que Uruguay no le gana a Argentina desde hace por lo menos un lustro). Al entrar en su habitación y abrir el minibar se topó con un cartel dentro del mismo con la frase "Armando, no vayas a Uruguay, no seas boludo", pese a ello, armando un tabaco, Armando se dispuso llamar a Buquebus (bueno, acá, la cosa es así: López Mena, si ponés unos manguitos, todas las semanas el personaje del relato llama a tu empresa y el relato, se desvía a lugares insospechados tan solo para contar las bondades de tus barcos; ahora, donde no pongas la tarasca, a tu empresa no la voy a nombrar nunca, salvo cuando escriba alguna parodia del titanic... lo entendiste, no? espero ese mail...), decía, se dispuso llamar a Buquebus para efectuar su reserva con destino a Montevideo. La telefonista de la antedicha empresa (vez, López Mena, ya podría haber aparecido dos veces sin importarme la redundancia...) le previno q el viaje le saldría carísimo pues tenía todo reservado hasta fines del 2010 (Uruguay, país turístico... acá es dónde el ministerio se podría poner con un esponsoreo...). Armando, pese a eso, insistió alegando que pagaría todas las sobrecuotas necesarias con tal de viajar a Uruguay, mientras la chica le pedía amablemente sus datos, prendió la tele en el canal de las noticias, el cuál advertía a toda la población escocesa de no viajar a Uruguay. Armando, una vez más, hizo caso omiso de las señales y compró el pasaje para la mañana siguiente y por fin se dispuso a dormir un rato. Se despertó a causa de una pesadilla y se encontró a sí mismo balbuceando en perfecto castellano "no debo viajar a Uruguay". Durante unos minutos estuvo intentando descifrar qué querían decir esas palabras, de las cuales solo conocía el significado de "no" y de "Uruguay".
Finalmente a la mañana siguiente, viajó a Uruguay; lo peor estaba por comenzar.
Cuando llegó al antedicho país se encontró con algo totalmente distinto a lo que él se había imaginado. Esa noche, salió a bailar y conoció a una chica... uruguaya ella, Yanet era su nombre. Al principio, nuestro Armando pensó que era el nombre más aberrante que jamás había escuchado, pero, era latina, pensó, así que una buena revolcada con ella, supuso que estaría bien.
Hoy, doce años después (ironía del destino?), casado con la Yané, Armando es un gordo que anda en chancletas con termo y mate abajo del brazo, veranea en Piriápolis y después de su trabajo como empleado público en una dependencia del ministerio del interior, concurre al bar "los amigos" a jugar al truco, tomar espinillar y ver la vida pasar delante de sus ojos... Lo más cerca de Escocia que se siente es cuando los domingos, antes de ir al parque Lecoq a hacer el asado con los botijas, toma su vasito de Mc Pay.
Armando, lamentablemente, no supo interpretar las inequívocas señales del destino...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Pensando en voz alta...

...O más bien, escribiendo el pensamiento. Aprovechando que estoy candado y es tarde, le planteo un reto a mi autocensura, y rompiendo con lo políticamente correcto, lo digo: nada que esté ideado por Don Francisco, y tenga como caras visibles en Uruguay a Humberto de Vargas (ungüento de nalgas), Ignacio Álvarez y Pettinatti (Dios, qué horror...), puede ser bueno, así que sin más, lo expreso: odio la Teletón. Pero que no se me malentienda, ni odio a los pacientes, ni odio a la fundación, ni me parecen unos imbéciles los que colaboran con nombre y apellido donando las sobras; odio el morbo de la teletón. Desde que vi con mis propios ojos a uno de estos tres (no recuerdo cuál) pedir un aplauso para un chiquilín que le faltaban los dos brazos, me parece inmundo.
Por qué tengo yo que estar 24 horas de corrido sin poder prender la tele a no ser que quiera ver como estos asquerosos explotan a personas que tengan alguna discapacidad física o mental??
Por qué tengo que bancarme a la sarlanga de Victoria Rodríguez lagrimeando si yo cuando lagrimeo no la llamo a ella para que me mire??
Por qué tengo que soportar a empresas lucrando con las miserias ajenas en un acto de falsa solidaridad?
No me interesa ir a comprar un par de medias a Si-Si para colaborar con la teletón siendo que no preciso las antedichas medias.
Si tantas ganas de colaborar tienen, por qué no lo hacen sin avisar?
Lamento que no tenga ni un poquito de humor esta entrada, pero, las cosas claras, funcionan.
Si viene un chiquilín sin brazos a tocar la guitarra con los pies, pero lo hace muy mal, y yo digo que lo hace bien solo porque tiene una discapacidad física, lo estoy discriminando. Es un hecho.
No nos mintamos más: lo único que mueve a colaborar es el morbo de ver las miserias y desgracias ajenas, y si puede ser durante 24 horas de corrido, mejor.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Problemas infernales

El infierno 2 de Noviembre de 2008

Satanás: (golpeando una copa de vino con un tenedor) Bueno, gente… a ver allá en el fondo, Adolfo, dejá de hablar con Rivera y dejá que hable yo… Al final sos un maleducado de mierda, Adolfo, ¿qué te digo siempre? ¿eh? Cuando un burro habla, los demás burros paran la oreja, ¿tá claro? Gracias.
Bueno, como venía diciendo, acá estamos todos reunidos para comer un asadito, festejando un nuevo día de los muertos, o sea, el día de todos ustedes, mis amigos, y qué digo mis amigos, ¡mis hermanos! Así que ahora, mientras está pronto el asado de las vacas que muy gentilmente mi amigo Dios mató con esa centella en ese pueblo de Uruguay y que mandó para acá, vayan picando un poco el salamín y las papas chí que compré para ustedes. ¡Salú!

En un rincón de la larguísima mesa Karl Marx y Adam Smith comienzan una charla

Karl: ¿Y, Adam? ¿en qué andás? Tanto tiempo sin vernos…
Adam: Sí, la verdá, hace rato que no nos veíamos, Karl. Acá andamos, siguiendo todo esto de la crísis allá arriba, un poco desilusionado, pero, bueno, yo qué sé, contento por vos, carloncho, que te voy a decir…
Karl: No, Adam, no jodas… ¿viste que bueno está el salamín?
Adam: sí, ta bueno…
Karl: Tá, como te decía, no jodas… ya con lo que hicieron los rusos, me cagaron de por vida, loco, te das cuenta que uno no puede escribir un libro en tono irónico…
Adam: Decímelo a mí que estaba re mamado cuando escribí toda esa porquería del liberalismo… Pero, bueno, después funcionó y sostuve la mentira y me llené de guita, loco.
Karl: Pero, claro, ¡ahí tá, muchacho! No hay vuelta, hay gente que no sabe leer… ¿socialismo? ¿proletariado? ¿lucha de clases? Jajajaj, cómo se comieron la comida con eso, por favor… ¿Te imaginás? ¿Yo que no le pagaba a las botijas polacas que tenía laburando en casa y que les daba solo cereales para comer? ¡Tas loco con esa boludez del socialismo, por favor! Diga que después vino el Groucho como para salvar el apellido… Pero lo que es con vos, nada, ¿no?
Adam: Y, no… escuchame, si los Smith somos como los Pérez en Uruguay, un desastre… Fa, tengo un hambre que no doy más, Carloncho… ¿faltará mucho?
Karl: Sabés que no sé… no debería, con el calor que hace acá… ¿qué serán las morcillas? ¿dulces o saladas?
Adam: Ni idea… Salado estuvo el idiota este que puso Dios a gobernar Estados Unidos con lo que hizo de los 700 000 000 000 de dólares…
Karl: Sí, dejá… pensar que en un par de añitos cuando se la pegue en el auto contra una columna mamado, viene para acá…
Adam: ahhh, pero cómo lo voy a agarrar para judiarlo al gilún este…
Karl: Sí, yo también, escuchame, ta bien que los libros que escribí son todos en joda, pero, eso allá arriba nadie lo sabe, y me suena a que un par de veces, me faltó el respeto o me ninguneó, así que, imaginate, cuando venga para acá, lo hago mi novia, jajaja.

De improvisto, llegando desde atrás, Satanás pone una mano sobre cada silla de ambos comensales y dice:

Satanás: Che, perdón que los interrumpa, pero, te escuché, Carloncho, y viste cómo es… acá mando yo, papá, y el pinta este, va a ser mi novia por un par de meses…
Karl: No, Sata, todo bien, ¿¿somos amigos o no somos amigos?? Che, hablando de todo un poco, ¿está llegando mucho gil con esto de la crísis?
Satanás: Sip, tan llegando unos cuantos, mucho gringo que se ahorca porque no puede pagar la hipoteca y no sé qué… No sé, hay 3 o 4 que llegaron hoy que están allá, meta hacer el asado…
Adam: ¿hay mollejitas, Sata?
Satanás: hay, sí, ¿como no va a haber?
Adam: Bien, ahí, animal!!
Karl: ¿Cómo va a ser? Me supongo que una molleja, un chorizo, una morcilla y un pedazo de tira para cada uno, ¿no?
Adam: Epa, epa, ahí, ¿ves?, no te sigo, Carlito. Qué cada uno coma lo que quiera, ¿cómo se va a meter el Sata a decir qué puede comer y qué no cada cuál?
Karl: ¿Ves que seguís con esa actitú de mierda? ¿Mirá todos los que somos? Una cosa para cada uno, a repartir equitativamente…
Satanás: Bueno, bueno, a ver, muchachos, déjense de joder con sus teorías económicas aplicadas al asado. Acá, se come lo que yo quiero y san seacabó.
Karl: Ahh, bueno, mirá que con esa postura se te van a revelar los que menos comen, eh…
Satanás: Cuchame, Carlito, dejá de decir boludeces, si están muertos, ¿para qué quieren comer? ¿me podés explicar?
Adam: Ahí está, lo que decía yo: que cada uno coma lo que quiera y pueda, acá el estado no se mete. Esto no es la URSS…
Karl: Adam, ¿Por qué no te comés esta morcilla socialista, pelotudo?
Satanás: ah, bueno, mirá como se pelean las señoritas con teorías económicas… ¡Groucho!, vení, mirá como se pelean estos dos gansos…

Groucho Marx se arrima a la conversa

Groucho: ¿Qué pasó, Carloncho? ¿Se te subió el vino a la cabeza?
Karl: Vos andá a comer tu sopa de gansos, que acá nadie te invitó, vejiga
Adam: ¿Ves?, ahí estás errado, el capo lo acaba de llamar…
Karl: Ya se les va a acabar esto… Están todos los Bolches, que me adoran, esperando a que yo les diga para empezar con la dictadura del proletariado.
Satanás: Carlos, dejá de tomar. ¿No ves que a los bolches los tenemos meta echarle limón a las mollejas?
Adam: Sacale la botella, Sata…
Karl: Ahh, miralos a los liberalistas diciendo qué puedo tomar y qué no…
Adam: Ahh, miralo al socialista tomándose él todo el vino como buen burgués…
Karl: ¿Qué me dijiste, Adam?
Adam: Burgués
Karl: Ahh, pero, te voy a romper la cabeza, pedazo de un atrevido.
Adam: ¿Vos y qué ejercito? ¿El ejercito rojo, pelotudo?
Karl: No, mariconazo. Te voy a reventar el culo a patadas.

Y así, comenzaron a tomarse a golpes de puño, tironeos de barba, roturas de botella en la cabeza, etc, etc, etc. La cosa se puso linda cuando Karl arrojó a Adam sobre la parrilla. Claro, ya están muertos hace años, así que no se hicieron daño, empero de eso, terminaron revolcándose juntos en una cama en pos de la reconciliación. Claro, los polos opuestos, se atraen…

jueves, 6 de noviembre de 2008

Puedo colaborar en el blog de Mr. Tribilin??

Y yo respondo: no... salvo que seas Monsieur Saicó, el primer colaborador de carne y hueso de este blog (sí, lo sé, les mentí: todos los demás colaboradores eran solo producto de mi imaginación y les pido perdón por eso, mala mía).
Sin más los conmino a leer la primer columna de jueves de Monsieur Saicó, que de aquí en más, puede aparecer publicada cualquier día, pero la seguiremos conociendo como "la columna de los jueves":

¿Que es un blog? ¿Es un diario íntimo? Pero si lo puede leer cualquiera no es tan íntimo. Ahora, si para leerlo hay que encontrarlo tampoco sigue siendo tan íntimo, a menos que tenga uno de esos candaditos con llavecita de plástico bien pero bien berreta. Esos candaditos efectivamente dan una sensación de seguridad, de invulnerabilidad. Ahora, a poco que se lo mire ya no es tan seguro. Y no se necesita largar rayos por los ojos como Superman para violarlo (al candado). Superman claro, lo mira y ya lo rompe, un mortal cualquiera lo mira, lo mira, lo fuerza un poquito y ahí recién lo rompe. Pero claro, Superman es y seguirá siendo Superman, que todo lo puede, menos encararse a Luisa Lein que de seguro era lesbiana. Hablando de seguridad, es sensación térmica o es real la inseguridad reinante en todo el territorio de la República (ja! qué frase, me encanta escribir clicheses)? No sé, la dejo picando… Lo que sí es que si Superman estuviera entre nosotros ni sensación ni temperatura real, los mataría a todos a piñas, pero ta, quedó paralítico por despuntar vicios yuppies y cagamos. Es más, también aflojaría la calor (y su consiguiente sensación térmica) que se vive, creo que, en todo el territorio de la República (ja! repetir los clicheses en un mismo párrafo no está tan bueno pero es lo que hay, ups! metí otro) porque Superman todo lo puede; haría girar la tierra y generaría una ola de viento o el alejamiento del sol desviando al planeta de su eje o aunque sea le cambiaría el ángulo de inclinación para que los rayos solares no le dieran de forma tan directa. Superman tiene blog?

Una bitácora!!!, eso es un blog, ahí encontré la palabra. Pero bitácora era un bar, ya no me acuerdo dónde, (en Punta del Diablo????) Entonces si no puedo ir al blog de Mr. Tribilín a tomarme una entonces un blog no es una bitácora. Además la palabra bitacora ya está en desuso, como tantas otras (tema que me preocupa y de verdad), así que si le digo a alguien que tengo una bitácora no me va a entender en el 75% de los casos. Que el 75% de los casos no me entiendan ¿es una sensación térmica o es que soy un incomprendido de verdad? Y si soy un incomprendido ¿para qué escribo (en la bitácora)? No sé alguien me va a entender pero es aplicable lo que siempre se dice aunque no llega a la categoría de cliché: “en este mundo hay amor para todos” (dígame que nunca lo pensó cuando vio a aquel que no se agarraba ni los dedos con la puerta con una señorita que de apariencia son tal para cual, tal para cual mire que si lo pensaba no se me ocurría). Entonces por lo menos algún alguien me va a entender.

¿O será un espacio dentro de la ancha red mundial (www) en el cual cualquiera puede expresar todo lo que piensa y siente y hacerlo público a todo aquel que acceda (sin tener que pagar un peso salvo por la conexión a Internet) y por tanto hacer catarsis juntos, el que escribe y el que lee que incluso puede escribir un comentario fomentando la comunicación entre las personas?

No sé, ni me importa. Mr. Tribilín, ¿puedo colaborar en su blog? Creo que no llego al sueño del blog propio…


N de E: por supuesto que tal como acontecía con los colaboradores producto de mi imaginación, yo solo me limito a copiar y pegar lo que me mandó el oligofrénico este desde hoy conocido como Monsieur Saicó

miércoles, 5 de noviembre de 2008

No lo digo yo, lo dice el oráculo

Según el oráculo:
en 2 años, Obama está con un puntito rojo en la frente ==> Obama no está más ==> Elecciones anticipadas bajo la consigna "es lo que obama hubiera querido" ==> Daddy Yankee es electo presidente ==> La capital de Estados Unidos pasa a ser San Juan de Puerto Rico (la meca de los autos tuneados con mal gusto) ==> Estados Unidos invade Hong Kong bajo el pretexto que hay armas de destrucción masiva, pero con el real interés político de estatizar todas las fábricas de tubos de neón para autos ==> El decreto de que todo auto debe tener luces de neón es puesto en marcha ==> nos morimoos todos calcinados porque el calor despedido por toda esa cantidad de tubos de neón es 100 veces más potente que el calor generado por el sol en pleno círculo ecuatorial.

n. de r.: El Oráculo es el vecino que en el fondo de la casa tiene una vaca solo para cultivo de hongos... sí, esos hongos.

La redacción de este blog no se hace responsable de que algún loquito suelto se haga eco de esto y organice un atentado a Obama, ni una consiguiente postulación de Daddy Yankee para presidente de los Estados Unidos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

fríos problemas...

Bueno, después de estar un tiempito sin escribir, vuelvo... renovado! porque renovarse es vivir (qué frase tonta que nunca voy a alcanzar a comprender: si uno no se renueva, muere? lo dudo, de hecho, la mayor parte del tiempo, no nos estamos renovando y sin embargo no estamos muertos, así que, por lo que aprendí en filosofía, esta frase es un silogismo no válido, por lo tanto una real pelotudez).
La cuestión es que en la noche del sábado salí con mi gran amigo Fede y nuestras respectivas parejas (dos norcoreanas de 14 años que no entienden ni hablan una sola palabra de español, pero hacen unas billeteras hermosas que compramos por 200 dólares -las dos- hace un par de años a un barco de bandera rumana) a tomar unos helados a eso de la 1:30 am. Como era de esperarse, la heladería estaba llenita y el clima allí dentro estaba un tanto turbio. Por alguna razón que desconocemos, el encargado de la misma, no estaba en su mejor noche (bueno, o tal vez sí...). La cuestión es que después de 23 minutos de espera, recibimos nuestros helados y nos dispusimos a contemplar lo que de allí en más pasaría.
Lo primero que nos llamó la atención fueron dos chicas cuya belleza física era inversamente proporcional a su inteligencia. Empero de eso, ambas cualidades (belleza y carencia de inteligencia) nos llamaron la atención consecutivamente; una de ellas, parecía tener un problema con el fonema ye (ll, sh, o como quiera ud.), y allí es cuando nos dimos cuenta de la falta de sentido común: cuando pidió un helado de frutilla, vainilla y santishi.
Luego de eso, otra chica, esta vez con una belleza proporcional a su inteligencia -nula-, pidió un kilo de helado de dulce de leche granizado; el encargado (quien la atendía en ese momento), la miró con cara de "me estás jodiendo?" y luego preguntó con tono amenazador "lo qué?", ella, sorprendida, contestó "eso, un kilo de dulce de leche granizado", sin más, el encargado, con ayuda de sus dos manos sacó un balde con unos 10 kilos aproximadamente de helado de dulce de leche granizado y le dijo "así que te gusta el dulce de leche granizado?? bueno, tomá, comete todo este dulce de leche granizado, nena". La sorpresa en el rostro de ella, se multiplicó y le dijo "pero, señor, ahí hay más de un kilo, y es incomodísimo de llevar, yo estoy en bici..." a lo que él la cortó diciéndole "no, no, te lo comés todito acá sentadita y antes que se derrita, ahora!". Asustada, ella obedeció y se sentó en el suelo sin más armas que el balde de 10 kg de helado y una cucharita de plástico e intentando contener un inminente llanto, comenzó a comer.
De improvisto, el encargado cerró la puerta principal, dejando una puerta lateral abierta para que los clientes que permanecíamos en el local, pudiéramos luego salir. Una parejita de enamorados, no entendió eso y entró al local por la puerta habilitada como salida, se aproximó a la caja y pidió dos cucuruchos, obteniendo como respuesta de la cajera un cordial "no, estamos cerrados ya", tal vez en tono de broma, el chico de la pareja le dijo "dale, no seas mala, los dos últimos, hoy cumplimos 3 meses desde que nos conocemos...". Al parecer, el encargado escuchó eso, ya que se aproximó raudamente a la caja y sin dejar que la cajera les contestara, lo hizo él mismo: "vengan, vengan, pasen que les voy a mostrar los helados que tenemos para ustedes"; el tono sarcástico con el que dijo eso fue ignorado por la pareja, la cual lo siguió muy confiada sin saber lo que pasaría segundos después. El encargado destapó uno de los baldes y le dijo al novio "mirá, acercate, mirá de cerca que lindo es el helado que te vas a comer", ignorando una vez más el sarcasmo, el noviete agachó la cabeza como para mirar dentro del balde y una vez que lo hizo y al son de un "así que te gusta el helado, pelotudo??" de parte del encargado, este, le hundió una y otra vez la cabeza en el balde ante la mirada atónita de la novia durante un lapso de 30 segundos, para luego sacarlos a patadas en el culo (literalmente) del local gritando "si la cajera te dice que está cerrado es que está cerrado, pelotudo! te gustó el helado?? Gil!!!".
En ese momento solo teníamos dos opciones: irnos o sentarnos a leer el diario acrecentando la ira del heladero, evidentemente , nos decidimos por la primera, pero, omitimos un detalle: avisarle a las norcoreanas... Creo que fue lo mejor, total, no les entendíamos y la venta de billeteras había disminuido considerablemente debido a la crisis, así que hoy en día, sirven unos helados riquísimos, pero, como siguen sin entender nada de español, los sirven de los gustos que ellas quieren...