Bueno, después de estar un tiempito sin escribir, vuelvo... renovado! porque renovarse es vivir (qué frase tonta que nunca voy a alcanzar a comprender: si uno no se renueva, muere? lo dudo, de hecho, la mayor parte del tiempo, no nos estamos renovando y sin embargo no estamos muertos, así que, por lo que aprendí en filosofía, esta frase es un silogismo no válido, por lo tanto una real pelotudez).
La cuestión es que en la noche del sábado salí con mi gran amigo Fede y nuestras respectivas parejas (dos norcoreanas de 14 años que no entienden ni hablan una sola palabra de español, pero hacen unas billeteras hermosas que compramos por 200 dólares -las dos- hace un par de años a un barco de bandera rumana) a tomar unos helados a eso de la 1:30 am. Como era de esperarse, la heladería estaba llenita y el clima allí dentro estaba un tanto turbio. Por alguna razón que desconocemos, el encargado de la misma, no estaba en su mejor noche (bueno, o tal vez sí...). La cuestión es que después de 23 minutos de espera, recibimos nuestros helados y nos dispusimos a contemplar lo que de allí en más pasaría.
Lo primero que nos llamó la atención fueron dos chicas cuya belleza física era inversamente proporcional a su inteligencia. Empero de eso, ambas cualidades (belleza y carencia de inteligencia) nos llamaron la atención consecutivamente; una de ellas, parecía tener un problema con el fonema ye (ll, sh, o como quiera ud.), y allí es cuando nos dimos cuenta de la falta de sentido común: cuando pidió un helado de frutilla, vainilla y santishi.
Luego de eso, otra chica, esta vez con una belleza proporcional a su inteligencia -nula-, pidió un kilo de helado de dulce de leche granizado; el encargado (quien la atendía en ese momento), la miró con cara de "me estás jodiendo?" y luego preguntó con tono amenazador "lo qué?", ella, sorprendida, contestó "eso, un kilo de dulce de leche granizado", sin más, el encargado, con ayuda de sus dos manos sacó un balde con unos 10 kilos aproximadamente de helado de dulce de leche granizado y le dijo "así que te gusta el dulce de leche granizado?? bueno, tomá, comete todo este dulce de leche granizado, nena". La sorpresa en el rostro de ella, se multiplicó y le dijo "pero, señor, ahí hay más de un kilo, y es incomodísimo de llevar, yo estoy en bici..." a lo que él la cortó diciéndole "no, no, te lo comés todito acá sentadita y antes que se derrita, ahora!". Asustada, ella obedeció y se sentó en el suelo sin más armas que el balde de 10 kg de helado y una cucharita de plástico e intentando contener un inminente llanto, comenzó a comer.
De improvisto, el encargado cerró la puerta principal, dejando una puerta lateral abierta para que los clientes que permanecíamos en el local, pudiéramos luego salir. Una parejita de enamorados, no entendió eso y entró al local por la puerta habilitada como salida, se aproximó a la caja y pidió dos cucuruchos, obteniendo como respuesta de la cajera un cordial "no, estamos cerrados ya", tal vez en tono de broma, el chico de la pareja le dijo "dale, no seas mala, los dos últimos, hoy cumplimos 3 meses desde que nos conocemos...". Al parecer, el encargado escuchó eso, ya que se aproximó raudamente a la caja y sin dejar que la cajera les contestara, lo hizo él mismo: "vengan, vengan, pasen que les voy a mostrar los helados que tenemos para ustedes"; el tono sarcástico con el que dijo eso fue ignorado por la pareja, la cual lo siguió muy confiada sin saber lo que pasaría segundos después. El encargado destapó uno de los baldes y le dijo al novio "mirá, acercate, mirá de cerca que lindo es el helado que te vas a comer", ignorando una vez más el sarcasmo, el noviete agachó la cabeza como para mirar dentro del balde y una vez que lo hizo y al son de un "así que te gusta el helado, pelotudo??" de parte del encargado, este, le hundió una y otra vez la cabeza en el balde ante la mirada atónita de la novia durante un lapso de 30 segundos, para luego sacarlos a patadas en el culo (literalmente) del local gritando "si la cajera te dice que está cerrado es que está cerrado, pelotudo! te gustó el helado?? Gil!!!".
En ese momento solo teníamos dos opciones: irnos o sentarnos a leer el diario acrecentando la ira del heladero, evidentemente , nos decidimos por la primera, pero, omitimos un detalle: avisarle a las norcoreanas... Creo que fue lo mejor, total, no les entendíamos y la venta de billeteras había disminuido considerablemente debido a la crisis, así que hoy en día, sirven unos helados riquísimos, pero, como siguen sin entender nada de español, los sirven de los gustos que ellas quieren...
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