lunes, 29 de diciembre de 2008

Volver al futuro

Celebrando la llegada de un nuevo año y congratulándonos de la libertad de expresión que nos ofrece nuestra sociedad en la cual podemos decir cualquier tipo de barrabasada con total impunidad, dejamos la última entrega del 2008 de la "Columna de los jueves" (como siempre, un día distinto siempre que no sea jueves). Que sirva como advertencia...


Para esta entrega la verdad es que yo no creé nada, nada salió de mi cabeza, ni de mis manos. Digo de mis manos porque a veces escribo sin que los pensamientos pasen por mi cabeza, salen derecho de mis manos. En esos momentos me siento como “poseído”. Nooooo!!! Tranquilo… Ojo. Prometo que esta va a ser la única mojada de oreja. Lo juro por…. lo juro.

A lo que iba: para hoy no elaboré nada pero no por pereza o desidia o boludismo. No!, a pesar de que son sentimientos que me embargan muy seguido. Esta vez fue porque encontré algo que superó completamente, por lejos, cualquier cosa que se me pudiera haber ocurrido (si me apuran, digo que cosas como estas no podrían haber salido ni siquiera de una tormentosa tertulia de verano, en la playa, con mucha ginebra y cigarro divertido entre el jefe Mr. Tribilín y yo, dos cabecitas que ya son para atender…).

Cuestión que me encontré en uno de los diarios de mayor tiraje y circulación del país, con, lo que supongo que sería, un espacio contratado. El mismo era un artículo a página completa conmemorando el centésimo aniversario del nacimiento de un personaje, por mí y hasta ese momento, totalmente ignoto: un tal Plinio Correa de Oliveira.

Las conté: catorce veces tuve que voltear la página para confirmar que era diciembre de 2008. Sentí que había viajado en el tiempo, que me encontraba básicamente en la década de los 60 (aunque por momentos sentía a Torquemada pidiendo yesca para prender el fuego para el agua pal mate).

No voy a comentar nada sobre lo aquí transcripto, se los dejo a quien quiera hacerlo. Yo ya camino mirando para atrás, tengo miedo.

Yendo a lo que iba, primero paso a mostrar algunas perlitas para que se vayan situando en el contexto. Estos son algunos de los “términos” empleados:

Obispos rojos (…) sacerdotes guerrilleros (…) curas tercermundistas” son expresiones sinónimas.

El trigésimo noveno Presidente de los Estados Unidos de América, entre 1977 y 1981 fue “el entreguista Carter”.

Ahora sí, sin más preámbulos, les dejo algunas de las perlitas que pude rescatar de este artículo, homenaje, mensaje, no sé qué…, de una asociación, club, movimiento, secta, tampoco sé qué… Repito que nada está alterado en lo más mínimo (“aunque usted no lo crea”):

“Si Brasil, su patria, no es hoy una inmensa Cuba; si varias naciones de Iberoamérica evitaron ese triste camino, o se salvaron in extremis de una catástrofe sin retorno, ello se debe en apreciable medida a la acertada acción doctrinaria y a la oportuna denuncia que Plinio Correa de Oliveira – en nombre de la Fé – hizo del “izquierdismo en la Iglesia” y del “comuno-catolicismo””.


“Es mérito suyo (…) y de entidades afines, que contribuyeron de modo decisivo para que el comunismo no consiguiera tampoco imponerse, a pesar de haber estado a un tris de ello, en otros países de América del Sur, tales como Argentina, Uruguay o Colombia; y que, del comunismo se librase, una vez caídos bajo sus garras, el Chile de Allende y en alguna medida el Perú de Alvarado y la Bolivia de Torres”.

“Pronunciamientos públicos (…) tuvieron un papel determinante en la reacción católica anticomunista de vastos sectores de la opinión pública brasileña.”.

Esta justificación de un golpe de Estado es muy buena: “Esta acción contribuyó y dio solidez doctrinal a la reacción que se levantaba, reacción que está en la raíz del movimiento cívico-militar que en 1964 terminaría impidiendo que el gigantesco Brasil cayese en el comunismo y arrastrase detrás de sí al resto del continente.”.

Esta publicación fue hecha por la agrupación (no sé bien cómo llamarla) “Tradición y Acción por Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte”. Para no prejuzgar, decidí informarme así que entré a la página que indicaba el artículo. Lo que encontré en la página de inicio como presentación fue lo siguiente:

“Si la Revolución es el desorden, la Contra-Revolución es la restauración del Orden. Y por Orden entendemos la paz de Cristo en el Reino de Cristo. O sea, la civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, antiigualitaria y antiliberal.”.

Por si no lo vieron bien, dice que el ideal es la sociedad antiigualitaria… Nuevamente, la dejo picando, el que quiera comentar algo siéntase libre de hacerlo, hasta que lo agarre Tradición y Acción por un Uruguay…

1 comentario:

cosas que pasan... dijo...

A la mierda... Por suerte yo estoy en mi yate en las costas de la polinesia rodeado de 18 nativas de entre 14 y 17 años que se pasean desnudas peleándose por servirme (en el sentido más amplio de la palabra...); no me queda claro: lo mío es revolución o contra revolución?? cuando pida un helado, lo pido de crema rusa o de crema americana?? Msr Saicó, este artículo me llena de dudas...