Celebrando la llegada de un nuevo año y congratulándonos de la libertad de expresión que nos ofrece nuestra sociedad en la cual podemos decir cualquier tipo de barrabasada con total impunidad, dejamos la última entrega del 2008 de la "Columna de los jueves" (como siempre, un día distinto siempre que no sea jueves). Que sirva como advertencia...
Para esta entrega la verdad es que yo no creé nada, nada salió de mi cabeza, ni de mis manos. Digo de mis manos porque a veces escribo sin que los pensamientos pasen por mi cabeza, salen derecho de mis manos. En esos momentos me siento como “poseído”. Nooooo!!! Tranquilo… Ojo. Prometo que esta va a ser la única mojada de oreja. Lo juro por…. lo juro.
A lo que iba: para hoy no elaboré nada pero no por pereza o desidia o boludismo. No!, a pesar de que son sentimientos que me embargan muy seguido. Esta vez fue porque encontré algo que superó completamente, por lejos, cualquier cosa que se me pudiera haber ocurrido (si me apuran, digo que cosas como estas no podrían haber salido ni siquiera de una tormentosa tertulia de verano, en la playa, con mucha ginebra y cigarro divertido entre el jefe Mr. Tribilín y yo, dos cabecitas que ya son para atender…).
Cuestión que me encontré en uno de los diarios de mayor tiraje y circulación del país, con, lo que supongo que sería, un espacio contratado. El mismo era un artículo a página completa conmemorando el centésimo aniversario del nacimiento de un personaje, por mí y hasta ese momento, totalmente ignoto: un tal Plinio Correa de Oliveira.
Las conté: catorce veces tuve que voltear la página para confirmar que era diciembre de 2008. Sentí que había viajado en el tiempo, que me encontraba básicamente en la década de los 60 (aunque por momentos sentía a Torquemada pidiendo yesca para prender el fuego para el agua pal mate).
No voy a comentar nada sobre lo aquí transcripto, se los dejo a quien quiera hacerlo. Yo ya camino mirando para atrás, tengo miedo.
Yendo a lo que iba, primero paso a mostrar algunas perlitas para que se vayan situando en el contexto. Estos son algunos de los “términos” empleados:
“Obispos rojos (…) sacerdotes guerrilleros (…) curas tercermundistas” son expresiones sinónimas.
El trigésimo noveno Presidente de los Estados Unidos de América, entre 1977 y 1981 fue “el entreguista Carter”.
Ahora sí, sin más preámbulos, les dejo algunas de las perlitas que pude rescatar de este artículo, homenaje, mensaje, no sé qué…, de una asociación, club, movimiento, secta, tampoco sé qué… Repito que nada está alterado en lo más mínimo (“aunque usted no lo crea”):
“Si Brasil, su patria, no es hoy una inmensa Cuba; si varias naciones de Iberoamérica evitaron ese triste camino, o se salvaron in extremis de una catástrofe sin retorno, ello se debe en apreciable medida a la acertada acción doctrinaria y a la oportuna denuncia que Plinio Correa de Oliveira – en nombre de la Fé – hizo del “izquierdismo en la Iglesia” y del “comuno-catolicismo””.
“Es mérito suyo (…) y de entidades afines, que contribuyeron de modo decisivo para que el comunismo no consiguiera tampoco imponerse, a pesar de haber estado a un tris de ello, en otros países de América del Sur, tales como Argentina, Uruguay o Colombia; y que, del comunismo se librase, una vez caídos bajo sus garras, el Chile de Allende y en alguna medida el Perú de Alvarado y la Bolivia de Torres”.
“Pronunciamientos públicos (…) tuvieron un papel determinante en la reacción católica anticomunista de vastos sectores de la opinión pública brasileña.”.
Esta justificación de un golpe de Estado es muy buena: “Esta acción contribuyó y dio solidez doctrinal a la reacción que se levantaba, reacción que está en la raíz del movimiento cívico-militar que en 1964 terminaría impidiendo que el gigantesco Brasil cayese en el comunismo y arrastrase detrás de sí al resto del continente.”.
Esta publicación fue hecha por la agrupación (no sé bien cómo llamarla) “Tradición y Acción por Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte”. Para no prejuzgar, decidí informarme así que entré a la página que indicaba el artículo. Lo que encontré en la página de inicio como presentación fue lo siguiente:
“Si la Revolución es el desorden, la Contra-Revolución es la restauración del Orden. Y por Orden entendemos la paz de Cristo en el Reino de Cristo. O sea, la civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, antiigualitaria y antiliberal.”.
Por si no lo vieron bien, dice que el ideal es la sociedad antiigualitaria… Nuevamente, la dejo picando, el que quiera comentar algo siéntase libre de hacerlo, hasta que lo agarre Tradición y Acción por un Uruguay…
lunes, 29 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Odio el espíritu navideño
Lo odio, lo detesto, lo aborrezco... salvo cuando me hacen regalos o veo esa pata de cordero transpirando sobre la parrilla.
Quien no la odiaba (nótese el tiempo verbal) era Peter "el japo" Sánsun, oriundo de la ciudad (si así se le puede llamar) de La Paz (y antes que salte algún boliviano ofendido, me refiero a La Paz, Canelones, Uruguay; Google Earth, puede ser una buena herramienta para no ser tan idiota). Peter (fonéticamente como se escribe), armaba el árbol más grande de su ciudad todos los 8 de diciembre, plagaba sus ventanas de guirnaldas, chirimbolos, luces navideñas y otras fanfarrias de ocasión; compraba regalos para todos sus familiares, y hasta, él no odiaba a ningún familiar; incluso, hasta compraba regalos para repartir en un hospital de niños vestido como papá noel, sin siquiera importarle los 35 grados de calor, tampoco le importaban a la hora de comprar nueces, turrones y demás frutas secas, en fin, un idiota de campeonato.
Esta historia se repitió durante años, hasta aquella navidad donde sucedería lo impensado (impensado para idiotas como el japo). Aquel 24 de diciembre, Peter, salió tempranito a comprar la pirotecnia necesaria como para ser el tío camba o el vecino envidiado por su poderío pirotécnico. Aquella mañana, se decidió a gastar su medio aguinaldo ($2000) en petardos, tal vez, envalentonado por lo que había presenciado en la noche de las luces (otra aberración de la naturaleza). Sin aguinaldo pero con un arsenal como para volar un rancho de chapa, Peter, volvió cerca del mediodía a su casa (precisamente, un rancho de chapa) y depositó la cohetería entre la cocina y el comedor para luego disponerse a adobar el lechón que comería con su familia esa noche. Lo colocó en el horno y se decidió a sestear un poco, no sin antes haberse terminado 3 litros de sidra bien berreta; el calor concentrado por la refracción del sol en el techo de chapas no le afectó en lo más mínimo el sueño, el sueño de un futuro, sí. El calor acumulado en ese rancho de chapa ascendió vertiginosamente a unos 50 grados y eso fue suficiente para que la primer mecha se encendiera (no, no, no es una metáfora, es literal, la mecha de la primer bomba brasilera agarró fuego) y el resto es historia (de nuevo, literalmente). El rancho de peter voló por los aires (una vez más, literalmente) junto al lechón y la bolsa de cuetes y el propio Peter. Peter, finalmente tocó el suelo... a intervalos de 30 segundos, primero, su brazo izquierdo, luego su mano derecha y de último, el resto de él, atrapado por el lechón y debido a la ausencia de manos, Peter, falleció asfixiado por la bolsa de nylon negra donde estaban los cuetes, que había caído en su cara, y ese, fue el final de las navidades de Peter, los vecionos de La Paz, agradecidos.
Quien no la odiaba (nótese el tiempo verbal) era Peter "el japo" Sánsun, oriundo de la ciudad (si así se le puede llamar) de La Paz (y antes que salte algún boliviano ofendido, me refiero a La Paz, Canelones, Uruguay; Google Earth, puede ser una buena herramienta para no ser tan idiota). Peter (fonéticamente como se escribe), armaba el árbol más grande de su ciudad todos los 8 de diciembre, plagaba sus ventanas de guirnaldas, chirimbolos, luces navideñas y otras fanfarrias de ocasión; compraba regalos para todos sus familiares, y hasta, él no odiaba a ningún familiar; incluso, hasta compraba regalos para repartir en un hospital de niños vestido como papá noel, sin siquiera importarle los 35 grados de calor, tampoco le importaban a la hora de comprar nueces, turrones y demás frutas secas, en fin, un idiota de campeonato.
Esta historia se repitió durante años, hasta aquella navidad donde sucedería lo impensado (impensado para idiotas como el japo). Aquel 24 de diciembre, Peter, salió tempranito a comprar la pirotecnia necesaria como para ser el tío camba o el vecino envidiado por su poderío pirotécnico. Aquella mañana, se decidió a gastar su medio aguinaldo ($2000) en petardos, tal vez, envalentonado por lo que había presenciado en la noche de las luces (otra aberración de la naturaleza). Sin aguinaldo pero con un arsenal como para volar un rancho de chapa, Peter, volvió cerca del mediodía a su casa (precisamente, un rancho de chapa) y depositó la cohetería entre la cocina y el comedor para luego disponerse a adobar el lechón que comería con su familia esa noche. Lo colocó en el horno y se decidió a sestear un poco, no sin antes haberse terminado 3 litros de sidra bien berreta; el calor concentrado por la refracción del sol en el techo de chapas no le afectó en lo más mínimo el sueño, el sueño de un futuro, sí. El calor acumulado en ese rancho de chapa ascendió vertiginosamente a unos 50 grados y eso fue suficiente para que la primer mecha se encendiera (no, no, no es una metáfora, es literal, la mecha de la primer bomba brasilera agarró fuego) y el resto es historia (de nuevo, literalmente). El rancho de peter voló por los aires (una vez más, literalmente) junto al lechón y la bolsa de cuetes y el propio Peter. Peter, finalmente tocó el suelo... a intervalos de 30 segundos, primero, su brazo izquierdo, luego su mano derecha y de último, el resto de él, atrapado por el lechón y debido a la ausencia de manos, Peter, falleció asfixiado por la bolsa de nylon negra donde estaban los cuetes, que había caído en su cara, y ese, fue el final de las navidades de Peter, los vecionos de La Paz, agradecidos.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Ella se fue...
Casi que un jueves, vuelve la columna de los jueves de monsieur Saicó. Esta vez, debo asumir mi responsabilidad en no haberla publicado un jueves. Hago un mea culpa, o sea, meo la culpa como quién se mea una herida para que se forme un callo. Es que vivir de las rentas y tener 5 mujeres, no es fácil, y encima que ahora tengo un empleado oligofrénico al que no le pago, ni pienso hacerlo, la sumatoria da muchísima más responsabilidad, y en mi piscina climatizada, eso, es mala palabra. Bueno, lo dicho, he aquí, una vez más para todos vosotros, la columna de los jueves de Monsieur Saicó. Salú
Se fue. Me dejó. Así de fácil. Me abandonó. Como se abandonan los zapatos viejos. O como habría que hacer con esa remera a la que después de 115 picaditos de fulbo no hay Cristo ni Beatle (chistecito interno con referencia directa a la entrada del 12 de diciembre, si no la leyó se jode) que le saque la baranda. Así fue, de un día para el otro, sin previo aviso ni nada.
Me había acostumbrado a escuchar su voz que si bien no era aterciopelada, tenía un encanto particular, sobre todo por su entonación. Y era escucharla cinco o más veces por día, siempre con su mensaje directo, al pie, las palabras justas, ni más ni menos, un consejo sabio dado entrelíneas, solapado en una frase. Tenía la virtud de los genios de poder resumir todo en una frase. Y no había cómo enojarse con ella. Si me decía lo que yo quería escuchar, la amaba más que nunca. Si en cambio, como muchas veces pasaba (sobre todo cerca de fin de mes) el mensaje no era bueno, sabía que no podía enojarme con ella. El culpable era yo y solamente yo.
Y la cuestión es que se fue. La señora que decía el saldo de la cuenta del celular antes de cada llamada se fue. Se fue esa chica que de antemano condicionaba la comunicación con nuestros pares. Que nos indicaba cuánto debía durar una llamada: si sería en formato de mensaje de texto (“Toy ahí a las 4”), si podíamos dedicarle unas palabras a nuestro interlocutor (“Mi amor, sabés que te amo, te juro que fue sin querer, no me di cuenta. Sí… sí… no… ya sé que no es la primera vez que lo hago… bueno… pero no te pongas así… ta… ta bien… si en casa hablamos”) o si debíamos recurrir al odiosísimo instituto de “la llamada perdida” para que nos llamen (yéndome un poco por las ramas, esto debería ser considerado delito, y sus autores colgados en la plaza del pueblo, sometidos al escarnio público y sus miembros cercenados colgados en los cuatro rincones de la República para advertencia del resto de la población).
Y nos dejó tirados a todos. Ahora para hablar con ella hay que llamar a un número especial y dar mil vueltas y ya no es lo mismo, ya no es cómodo.
Pero bueno, las cosas pasan y hay que asumirlas, se fue, no va volver y ya está. Ya no vamos a escuchar su característico: “Usted podrá hablar cuarenta ____ yún ____ minutoscón ____ veinte _____ segundos”. Pero tenemos que asumir que no va a volver. Esa pobre señora se quedó sin trabajo y no he visto ningún gremio movilizarse por eso (¿dónde quedó la inamovilidad de los funcionarios públicos?). A la que sí he visto movilizarse es a la sociedad civil. En la interné, los usuarios del servicio de telefonía celular se quejan de que quieren saber cuánto tiempo quieren hablar y reclaman la reincorporación a su puesto de trabajo de esta mujer.
Ahora, lo que me llama la atención es que si mal no recuerdo hubo una época en que la gente se quejaba de la presencia de ese servicio previo a cada llamada. Que terminaba siendo pesado, que sacaba cinco segundos de tiempo… Y esto me lleva a pensar si no será que el deporte nacional en el Uruguay no es ni el futbol ni las bochas (ni siquiera su hermano indigno que reaparece cada verano, el tejo) sino quejarse. Quejarse de todo, no importa. ¿Uruguay no será la gata Flora del mundo?
No sé, la dejo picando, para más información lea, entre otras, la entrada del jefe, un tipo que piensa y reflexiona y tiene respuestas acertadas (no como uno), del 8 de diciembre.
n. de r.: en cualquier momento me digo a escribir yo mismo una entrada.
n. de r. 2: esta vuelta se me dio por leer la columna de los jueves, y la verdad que, escribe bien el oligofrénico... ahora, yo, uso movistar (señores de movistar, la cosa es así: mi teléfono, se rompió, yo sé que no es culpa de ustedes, sino de don josé sony, pero, si aparece mágicamente abajo de mi árbol de navidad un telefonito, que bien podría ser un iPhone, yo, en todas las entradas que vendrán, hablo bien de ustedes, ustedes ven qué hacen...).
Se fue. Me dejó. Así de fácil. Me abandonó. Como se abandonan los zapatos viejos. O como habría que hacer con esa remera a la que después de 115 picaditos de fulbo no hay Cristo ni Beatle (chistecito interno con referencia directa a la entrada del 12 de diciembre, si no la leyó se jode) que le saque la baranda. Así fue, de un día para el otro, sin previo aviso ni nada.
Me había acostumbrado a escuchar su voz que si bien no era aterciopelada, tenía un encanto particular, sobre todo por su entonación. Y era escucharla cinco o más veces por día, siempre con su mensaje directo, al pie, las palabras justas, ni más ni menos, un consejo sabio dado entrelíneas, solapado en una frase. Tenía la virtud de los genios de poder resumir todo en una frase. Y no había cómo enojarse con ella. Si me decía lo que yo quería escuchar, la amaba más que nunca. Si en cambio, como muchas veces pasaba (sobre todo cerca de fin de mes) el mensaje no era bueno, sabía que no podía enojarme con ella. El culpable era yo y solamente yo.
Y la cuestión es que se fue. La señora que decía el saldo de la cuenta del celular antes de cada llamada se fue. Se fue esa chica que de antemano condicionaba la comunicación con nuestros pares. Que nos indicaba cuánto debía durar una llamada: si sería en formato de mensaje de texto (“Toy ahí a las 4”), si podíamos dedicarle unas palabras a nuestro interlocutor (“Mi amor, sabés que te amo, te juro que fue sin querer, no me di cuenta. Sí… sí… no… ya sé que no es la primera vez que lo hago… bueno… pero no te pongas así… ta… ta bien… si en casa hablamos”) o si debíamos recurrir al odiosísimo instituto de “la llamada perdida” para que nos llamen (yéndome un poco por las ramas, esto debería ser considerado delito, y sus autores colgados en la plaza del pueblo, sometidos al escarnio público y sus miembros cercenados colgados en los cuatro rincones de la República para advertencia del resto de la población).
Y nos dejó tirados a todos. Ahora para hablar con ella hay que llamar a un número especial y dar mil vueltas y ya no es lo mismo, ya no es cómodo.
Pero bueno, las cosas pasan y hay que asumirlas, se fue, no va volver y ya está. Ya no vamos a escuchar su característico: “Usted podrá hablar cuarenta ____ yún ____ minutoscón ____ veinte _____ segundos”. Pero tenemos que asumir que no va a volver. Esa pobre señora se quedó sin trabajo y no he visto ningún gremio movilizarse por eso (¿dónde quedó la inamovilidad de los funcionarios públicos?). A la que sí he visto movilizarse es a la sociedad civil. En la interné, los usuarios del servicio de telefonía celular se quejan de que quieren saber cuánto tiempo quieren hablar y reclaman la reincorporación a su puesto de trabajo de esta mujer.
Ahora, lo que me llama la atención es que si mal no recuerdo hubo una época en que la gente se quejaba de la presencia de ese servicio previo a cada llamada. Que terminaba siendo pesado, que sacaba cinco segundos de tiempo… Y esto me lleva a pensar si no será que el deporte nacional en el Uruguay no es ni el futbol ni las bochas (ni siquiera su hermano indigno que reaparece cada verano, el tejo) sino quejarse. Quejarse de todo, no importa. ¿Uruguay no será la gata Flora del mundo?
No sé, la dejo picando, para más información lea, entre otras, la entrada del jefe, un tipo que piensa y reflexiona y tiene respuestas acertadas (no como uno), del 8 de diciembre.
n. de r.: en cualquier momento me digo a escribir yo mismo una entrada.
n. de r. 2: esta vuelta se me dio por leer la columna de los jueves, y la verdad que, escribe bien el oligofrénico... ahora, yo, uso movistar (señores de movistar, la cosa es así: mi teléfono, se rompió, yo sé que no es culpa de ustedes, sino de don josé sony, pero, si aparece mágicamente abajo de mi árbol de navidad un telefonito, que bien podría ser un iPhone, yo, en todas las entradas que vendrán, hablo bien de ustedes, ustedes ven qué hacen...).
Etiquetas:
La columna de los jueves
viernes, 12 de diciembre de 2008
Rayuela
Monsieur Saicó, vuelve a la carga, y esta vez, sí, un Jueves!!!! Es que le cambiaron la medicación y ahora le pega para escribir, y de pedo nomás mandó algo para que lo publique en La Columna de los Jueves, un Jueves, pero, es eso nomás, doña, de puro pedo... Ahí va:
Hace poco ví una rayuela en una vereda. Hacía años que no veía una rayuela pintada en el piso. ¿Será que los niños de ahora no quieren llegar al cielo?
Si es así, ¿qué pasa que la iglesia católica apostólica romana no llega a nuestros infantes?
El que sí se fue al cielo ahora fue John Lennon. Se ve que se tomó el directo (creo que es el D2, pero no estoy seguro, hace tiempo que no paso) Infierno – Cielo sin escalas gracias a la voluntad divina de los representantes de Dios en la Tierra. Parece que el Vaticano, después de más de 40 años lo perdonó por haber dicho en 1966 que los Beatles eran más famosos que Jesucristo…
Aaaaahh... se pasó Benito 36 ahí eh!!! Si el loco tenía razón… ¿Cómo no quieren que su mensaje no llegue a los mortales, a los simples terrícolas con ese tipo de declaraciones?
Volviendo a la rayuela: yo era muy bueno en ese juego, salvo que nunca podía llegar al final. No sé si era un tema de puntería con la piedrita o es que ya de chiquito me traicionaba el subconsciente.
La cuestión es que ya no se ven botijas jugando en la calle. Ya no se escuchan diálogos como “- Perá, perá! - ¿Qué cobrás?!! – Auto” (no sé si es típica frase de fulbito en la calle, pero era lo que decíamos nosotros y que la usábamos en situaciones comprometidas como un contragolpe voraz del equipo rival: se agarraba la pelota con las manos alegando “Auto” obligando a detener el match) o “No vale chumbiar”. Si seguimos así, si se acaba el fulbo en la lleca, este país se va al bombo; habrá un descenso en las exportaciones tan drástico que la vigente crisis de los subprime va a parecer la pequeña lucha diaria por no llegar a fin de mes que sufrimos todos. Este país (qué digo este país??!!! debería decir eh….. un par de tránsfugas, mejor dejo “país”) no se puede dar el lujo de dejar de vender guachitos pateadores de pelota de menos de 20 años al exterior. Si este producto escasea, ¿cómo nos va a conocer el mundo después? ¿cómo dejaríamos de ser un ignoto territorio en vías de desarrollo (puta, volvieron los clicheses) si no hay Tabareses Silvas, Marujos Oteros, Nicos Oliveras y Marcelos Zalayetas agarrándose a las piñas en boliches españoles, o Gustavoses Munuas dejando internados a compañeros de equipo?
Retomando la cuestión de por qué las futuras generaciones de este bendito país ya no juegan más en la calle, por lo menos hasta que se haga la nochecita, dele señora, no sea así: ¿Qué es lo que pasa? ¿Será que los maestros mandan más deberes y por alguna mutación genética ocurrida en la última década, los educandos vienen más responsables? Mandar más deberes significa corregir más y con el sueldo de mierda que ganan los maestros, y a menos que vayan por la huelga japonesa (producir más de lo que el empresario puede vender. Chau!! los tanaka son unos cras, esa acá no corre ni en pedo, es porque estamos taaaaaaaannnn lejos, en el mapa digo) no es buena estrategia gremial. Y según dicen, los niveles de reprobación crecen año a año.
¿Tendrá algo que ver la sensación térmica de inseguridad? Esa se la llevo, puede ser, no le voy negar que no si sí.
Y el último baby-sitter, sustituto de los padres: la plei esteiyon (o se el plei esteishon) y/o similares, ¿no jugarán un rol importante en todo esto? Y la tele, ni que hablar. Ah! avísenle a la Iglesia que por cada 5 niños que saben quien fue Jesús, hay 58 que prefieren a Patito Feo. Hay que excomulgar a todas las divinas, ya!!
El otro día volví a ver una rayuela pintada en la calle y una nena jugando a llegar al cielo. Se me escapó una sonrisa y seguí caminando.
Hace poco ví una rayuela en una vereda. Hacía años que no veía una rayuela pintada en el piso. ¿Será que los niños de ahora no quieren llegar al cielo?
Si es así, ¿qué pasa que la iglesia católica apostólica romana no llega a nuestros infantes?
El que sí se fue al cielo ahora fue John Lennon. Se ve que se tomó el directo (creo que es el D2, pero no estoy seguro, hace tiempo que no paso) Infierno – Cielo sin escalas gracias a la voluntad divina de los representantes de Dios en la Tierra. Parece que el Vaticano, después de más de 40 años lo perdonó por haber dicho en 1966 que los Beatles eran más famosos que Jesucristo…
Aaaaahh... se pasó Benito 36 ahí eh!!! Si el loco tenía razón… ¿Cómo no quieren que su mensaje no llegue a los mortales, a los simples terrícolas con ese tipo de declaraciones?
Volviendo a la rayuela: yo era muy bueno en ese juego, salvo que nunca podía llegar al final. No sé si era un tema de puntería con la piedrita o es que ya de chiquito me traicionaba el subconsciente.
La cuestión es que ya no se ven botijas jugando en la calle. Ya no se escuchan diálogos como “- Perá, perá! - ¿Qué cobrás?!! – Auto” (no sé si es típica frase de fulbito en la calle, pero era lo que decíamos nosotros y que la usábamos en situaciones comprometidas como un contragolpe voraz del equipo rival: se agarraba la pelota con las manos alegando “Auto” obligando a detener el match) o “No vale chumbiar”. Si seguimos así, si se acaba el fulbo en la lleca, este país se va al bombo; habrá un descenso en las exportaciones tan drástico que la vigente crisis de los subprime va a parecer la pequeña lucha diaria por no llegar a fin de mes que sufrimos todos. Este país (qué digo este país??!!! debería decir eh….. un par de tránsfugas, mejor dejo “país”) no se puede dar el lujo de dejar de vender guachitos pateadores de pelota de menos de 20 años al exterior. Si este producto escasea, ¿cómo nos va a conocer el mundo después? ¿cómo dejaríamos de ser un ignoto territorio en vías de desarrollo (puta, volvieron los clicheses) si no hay Tabareses Silvas, Marujos Oteros, Nicos Oliveras y Marcelos Zalayetas agarrándose a las piñas en boliches españoles, o Gustavoses Munuas dejando internados a compañeros de equipo?
Retomando la cuestión de por qué las futuras generaciones de este bendito país ya no juegan más en la calle, por lo menos hasta que se haga la nochecita, dele señora, no sea así: ¿Qué es lo que pasa? ¿Será que los maestros mandan más deberes y por alguna mutación genética ocurrida en la última década, los educandos vienen más responsables? Mandar más deberes significa corregir más y con el sueldo de mierda que ganan los maestros, y a menos que vayan por la huelga japonesa (producir más de lo que el empresario puede vender. Chau!! los tanaka son unos cras, esa acá no corre ni en pedo, es porque estamos taaaaaaaannnn lejos, en el mapa digo) no es buena estrategia gremial. Y según dicen, los niveles de reprobación crecen año a año.
¿Tendrá algo que ver la sensación térmica de inseguridad? Esa se la llevo, puede ser, no le voy negar que no si sí.
Y el último baby-sitter, sustituto de los padres: la plei esteiyon (o se el plei esteishon) y/o similares, ¿no jugarán un rol importante en todo esto? Y la tele, ni que hablar. Ah! avísenle a la Iglesia que por cada 5 niños que saben quien fue Jesús, hay 58 que prefieren a Patito Feo. Hay que excomulgar a todas las divinas, ya!!
El otro día volví a ver una rayuela pintada en la calle y una nena jugando a llegar al cielo. Se me escapó una sonrisa y seguí caminando.
Etiquetas:
La columna de los jueves
martes, 9 de diciembre de 2008
Un año más...
Monsieur Saicó vuelve con su columna semanal de los jueves, solo que un mes y medio después de la primera y un lunes, pero, no importa, ya todos saben de so oligofrenia, así que solo síganle la corriente. Los dejo con este sentido post (eso me dijo él, yo, la verdá que ni lo leí ni lo pienso leer).
¿Quién un lunes de mañana al tener que encarar el laburo y toda una semana de romperse el lomo no se ha sentido un “héroe de la clase trabajadora”?
¿Quién no se considera un tipo celoso?
¿Quién no se ha imaginado a todo el mundo viviendo en paz?
¿Quién no ha querido robarle unos versos y decírselos a su mujer, deseando que se nos hubieran ocurrido a nosotros? Cosas como: no te olvides que mi vida está en tus manos, por poner un ejemplo mínimo.
¿Quién no se ha pasado largo rato sentado como un choto mirando las ruedas pasar (algunos prefieren ver la salida de los aviones, bien por ellos – les llegaron a poner un carrito de chorizos en la 101 al lado del radar) y replantearse la propia existencia aunque el mundo parezca estar contra uno? (a mí también me encanta verlas rodar, loco!).
Si es así, si alguien puede identificarse con alguna de estas frases, cómo es que hoy que se cumplen años del asesinato de quien logró resumir en cuatro versos todas las etapas de una relación, de quien supuestamente con tres amigos revolucionó la música, y muchos más etcéteras, en Uruguay solo tenemos un tributo en un callejón, que espero que no se haya suspendido por el fin del mundo que se avecinaba a la hora en que se iba a hacer…
Hace unos años se cumplían 20 años exactamente y fui a un recital en el Teatro de Verano de dos de los más grandes exponentes de la música uruguaya.
Supuestamente los números redondos se recuerdan con más intensidad y una de las figuras unos años después se arrodilló ante Prince. No se hizo ningún tipo mención a la fecha, ni un cover, ni un pedido de aplauso, nada.
Por un tema de ubicación y casualidad resultó que esta entrada deba ir justo después de que Mr. Tribilín haya hecho un racconto de algunas cualidades de los uruguayos. Vale decir que faltaron muchas para todos lados, buenas y malas. Pero, ¿no será ésta otra muestra representativa…? Vaya desde acá nuestro (o por lo menos mi) humildimísimo homenaje a John Lennon en los 28 años desde que un loquito decidió que no tenía que hacer más canciones.
¿Quién un lunes de mañana al tener que encarar el laburo y toda una semana de romperse el lomo no se ha sentido un “héroe de la clase trabajadora”?
¿Quién no se considera un tipo celoso?
¿Quién no se ha imaginado a todo el mundo viviendo en paz?
¿Quién no ha querido robarle unos versos y decírselos a su mujer, deseando que se nos hubieran ocurrido a nosotros? Cosas como: no te olvides que mi vida está en tus manos, por poner un ejemplo mínimo.
¿Quién no se ha pasado largo rato sentado como un choto mirando las ruedas pasar (algunos prefieren ver la salida de los aviones, bien por ellos – les llegaron a poner un carrito de chorizos en la 101 al lado del radar) y replantearse la propia existencia aunque el mundo parezca estar contra uno? (a mí también me encanta verlas rodar, loco!).
Si es así, si alguien puede identificarse con alguna de estas frases, cómo es que hoy que se cumplen años del asesinato de quien logró resumir en cuatro versos todas las etapas de una relación, de quien supuestamente con tres amigos revolucionó la música, y muchos más etcéteras, en Uruguay solo tenemos un tributo en un callejón, que espero que no se haya suspendido por el fin del mundo que se avecinaba a la hora en que se iba a hacer…
Hace unos años se cumplían 20 años exactamente y fui a un recital en el Teatro de Verano de dos de los más grandes exponentes de la música uruguaya.
Supuestamente los números redondos se recuerdan con más intensidad y una de las figuras unos años después se arrodilló ante Prince. No se hizo ningún tipo mención a la fecha, ni un cover, ni un pedido de aplauso, nada.
Por un tema de ubicación y casualidad resultó que esta entrada deba ir justo después de que Mr. Tribilín haya hecho un racconto de algunas cualidades de los uruguayos. Vale decir que faltaron muchas para todos lados, buenas y malas. Pero, ¿no será ésta otra muestra representativa…? Vaya desde acá nuestro (o por lo menos mi) humildimísimo homenaje a John Lennon en los 28 años desde que un loquito decidió que no tenía que hacer más canciones.
Etiquetas:
La columna de los jueves
lunes, 8 de diciembre de 2008
El uruguayo es...
... una porquería... bueno, no, eso estaría bien si quisiera batir alguna especie de récord para el guiness en la categoría del blog más corto del mundo, o algo así, ya que estoy en el tema, me quedo ahí y tiro la primera:
- el uruguayo es la persona que más disfruta en el mundo el hecho de romper récords como país que ningún otro país va a romper, porque en ningún otro país se practican ese tipo de ítems que pretenden entrar al libro, como por ejemplo, la torta frita o el chivito más grande del mundo; son cosas que en el resto del mundo, no existen, ni le interesan a la humanidad (de hecho, el corrector ortográfico, ni siquiera conoce la palabra chivito).
- el uruguayo es gordo; será por eso que todo lo que se desprende del punto anterior está relacionado con comidas, pero como no todo es comida:
- el uruguayo toma mate todo el tiempo, sin importar factores climáticos, laborales o de cualquier otra índole. Es el único ser vivo en el mundo que por más que el termómetro marque 37 grados, igual consume una infusión diurética a más de 80 grados.
- el uruguayo se queja del clima, por lo que sea, nunca estará conforme con la temperatura.
- el uruguayo, como sabe mucho de fútbol (léase con inflexión irónica), levanta temperatura viendo los partidos de la selección.
- la felicidad con la que el uruguayo comienza la semana es directamente proporcional a la cantidad de goles que hagan jugadores uruguayos en el exterior.
- el uruguayo sueña con construir un futuro en el exterior, para llevarse banderas de uruguay y de peñarol (banderas que en su territorio de origen, no posee) y sacarse una foto vestido con equipo deportivo en la puerta de alcalá.
- el uruguayo se estremece al escuchar al canario Luna o a Los 8 de momo.
- el uruguayo sigue creyendo que las freidoras son un invento útil.
- el uruguayo come torta fritas cuando llueve (nadie se cuestiona por qué, símplemente, lo hacen).
- el uruguayo es, extrañamente, al mismo tiempo, el ser vivo más socialista y reaccionario del mundo.
- el uruguayo está convencido que, pese al tamaño y la densidad poblacional de su país, es importante para que el mundo siga girando.
- el uruguayo está convencido, además, que su bandera, a pesar de tener un sol con cara, es la bandera más linda del mundo.
- el uruguayo cree que es solidario, cuando todos sabemos que es potencialmente lo opuesto.
- el uruguayo gusta de la ketchup.
- el uruguayo está orgulloso de tener el carnaval más largo del mundo.
- el uruguayo se va a hacer playa a piriápolis en carnaval.
- el uruguayo tiene una semana con al menos 5 nomenclaturas distintas sobre fines de marzo/principios de abril.
- hasta que esa semana no termina, el año aún no ha comenzado para el uruguayo.
- el uruguayo se maravilla viendo fuegos artificiales.
- el uruguayo gusta de colgar los adornos con mayor mal gusto imaginables cuando se acerca navidad.
- el uruguayo se maravilla viendo adornos navideños.
- el uruguayo se pone en pedo y tira fuegos artificiales durante todo diciembre.
- el uruguayo tiene la sana costumbre de ir al puerto los 24 de diciembre a mediodía a emborracharse y tomarse a golpes de puños y botellazos con sus iguales... y además tirar cuetes.
- el uruguayo se embandera con causas ajenas como si fuesen propias.
- el uruguayo es xenófobo e igualmente se muestra sonriente con los turistas.
- el uruguayo se las ingenia para atar todo con alambre.
Un día ideal en la vida de un uruguayo está compuesto por aprontar el mate, hacer unas torta fritas, ir al aeropuerto a buscar un pariente que vino de España y llevarse todo eso a cualquier despedida de fin de año en un lugar abierto donde estén cantando Los Ocho de Momo y que al final se tiren fuegos artificiales de dudosa calidad y procedencia, para rematar la noche, un asado en medio tanque, ponerse en pedo y tirar unos cuetes a los pies de otro uruguayo. Hermoso...
- el uruguayo es la persona que más disfruta en el mundo el hecho de romper récords como país que ningún otro país va a romper, porque en ningún otro país se practican ese tipo de ítems que pretenden entrar al libro, como por ejemplo, la torta frita o el chivito más grande del mundo; son cosas que en el resto del mundo, no existen, ni le interesan a la humanidad (de hecho, el corrector ortográfico, ni siquiera conoce la palabra chivito).
- el uruguayo es gordo; será por eso que todo lo que se desprende del punto anterior está relacionado con comidas, pero como no todo es comida:
- el uruguayo toma mate todo el tiempo, sin importar factores climáticos, laborales o de cualquier otra índole. Es el único ser vivo en el mundo que por más que el termómetro marque 37 grados, igual consume una infusión diurética a más de 80 grados.
- el uruguayo se queja del clima, por lo que sea, nunca estará conforme con la temperatura.
- el uruguayo, como sabe mucho de fútbol (léase con inflexión irónica), levanta temperatura viendo los partidos de la selección.
- la felicidad con la que el uruguayo comienza la semana es directamente proporcional a la cantidad de goles que hagan jugadores uruguayos en el exterior.
- el uruguayo sueña con construir un futuro en el exterior, para llevarse banderas de uruguay y de peñarol (banderas que en su territorio de origen, no posee) y sacarse una foto vestido con equipo deportivo en la puerta de alcalá.
- el uruguayo se estremece al escuchar al canario Luna o a Los 8 de momo.
- el uruguayo sigue creyendo que las freidoras son un invento útil.
- el uruguayo come torta fritas cuando llueve (nadie se cuestiona por qué, símplemente, lo hacen).
- el uruguayo es, extrañamente, al mismo tiempo, el ser vivo más socialista y reaccionario del mundo.
- el uruguayo está convencido que, pese al tamaño y la densidad poblacional de su país, es importante para que el mundo siga girando.
- el uruguayo está convencido, además, que su bandera, a pesar de tener un sol con cara, es la bandera más linda del mundo.
- el uruguayo cree que es solidario, cuando todos sabemos que es potencialmente lo opuesto.
- el uruguayo gusta de la ketchup.
- el uruguayo está orgulloso de tener el carnaval más largo del mundo.
- el uruguayo se va a hacer playa a piriápolis en carnaval.
- el uruguayo tiene una semana con al menos 5 nomenclaturas distintas sobre fines de marzo/principios de abril.
- hasta que esa semana no termina, el año aún no ha comenzado para el uruguayo.
- el uruguayo se maravilla viendo fuegos artificiales.
- el uruguayo gusta de colgar los adornos con mayor mal gusto imaginables cuando se acerca navidad.
- el uruguayo se maravilla viendo adornos navideños.
- el uruguayo se pone en pedo y tira fuegos artificiales durante todo diciembre.
- el uruguayo tiene la sana costumbre de ir al puerto los 24 de diciembre a mediodía a emborracharse y tomarse a golpes de puños y botellazos con sus iguales... y además tirar cuetes.
- el uruguayo se embandera con causas ajenas como si fuesen propias.
- el uruguayo es xenófobo e igualmente se muestra sonriente con los turistas.
- el uruguayo se las ingenia para atar todo con alambre.
Un día ideal en la vida de un uruguayo está compuesto por aprontar el mate, hacer unas torta fritas, ir al aeropuerto a buscar un pariente que vino de España y llevarse todo eso a cualquier despedida de fin de año en un lugar abierto donde estén cantando Los Ocho de Momo y que al final se tiren fuegos artificiales de dudosa calidad y procedencia, para rematar la noche, un asado en medio tanque, ponerse en pedo y tirar unos cuetes a los pies de otro uruguayo. Hermoso...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
