Había una vez un país tan valioso como la plata, ancho y largo, con todos los climas y mezclas de culturas, con todo para ser una potencia a nivel mundial, solo tenía un problemita: mucha gente con tiempo libre y enorme facilidad para dejarse influenciar y ahogarse en la corriente. El país con la opinión pública más manipulable del mundo. Es solo cuestión de salir en un medio de comunicación y decir algo 3 o 4 veces en días consecutivos para que ese algo se convierta en verdad universal, absoluta e irrebatible. Nadie lo discute, la manija gira sobre su propio eje cada vez más rápido produciendo una madeja cada vez más grande, hasta que salen a la calle con banderas y cacerolas, enfervecidos por la causa, sea cuál sea, e implique lo que implique, incluso, matar gente. Creen, además, que esta sobrevaloración democrática, logra cosas positivas, pero, la única realidad es que beneficia solo a los medios, quienes, como siempre, salen bien parados... por lo menos por un rato, hasta que algún otro medio diga lo contrario y así sigue girando la rueda. Ojalá, algún día, dejen de darle de comer a la gilada y que la rueda pueda girar hacia adelante y no hacia los costados.
Perdón por no escribir un posteo gracioso (o por lo menos que tenga la intención de serlo), pero, como realmente soy muy hincha de los argentinos, ver algunas cosas por la televisión, me indignan, y me es imposible sacarle un partido pseudogracioso a algunas cosas. La próxima, prometo que tendrá más humor y no tanta descarga.
miércoles, 18 de marzo de 2009
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