jueves, 22 de enero de 2009

Problemas rurales

Héctor "Pocho" Abravinowzky había nacido en el más profundo interior, en el interior del interior, allá, lejazos. Tuvo una infancia difícil siendo el único judío criollo que tocaba el acordeón en la zona... de hecho, era el único que tocaba el acordeón en la zona, por lo cual, sus servicios eran siempre requeridos en los bailes de campaña, pero, el shabbat, le impedía trabajar, llevándolo a optar ente abandonar tan hermoso instrumento o su credo. Naturalmente, optó por la primera opción y pasó a convertirse en productor rural luego de vender el aerófono de fuelle a una suma ridículamente desproporcionada a un incauto brasilero, tras hacerle creer que el mismo había pertenecido al mismo Adolph Hitler.
El Pocho se hizo así de unas cuantas hectáreas, unas cuantas vacas y con el tiempo, unos cuántos lujos, léase: televisores de plasma, camionetas 4x4, un sinfín de acordeones, portátiles, y todo lo que un hombre de esta clase debe tener. El moishe criollo era soltero, por lo tanto, no tenía quién le gastara el dinero y tampoco con quién pelearse. Héctor, sin embargo, tenía un vecino, Edú Al Habbadi, oriundo del Chuí (o sea, del lado brasilero; ¿de qué está llenito el lado brasilero? de palestinos. No hay mucho más que explicar, es increible lo que son las casualidades...). Edú tenía unas 5 o 6 hectáreas y una decena de vaca.
A pesar de que Héctor y Edú se llevaban muy bien y eran entre sí muy parecidos, solo para judearlo, Héctor cada día le iba corriendo unos centímetros el alambrado que separaba ambos campos. Edú, mucha cuenta no se daba y medio que la iba dejando pasar. Un campo era cada vez más grande y el otro cada vez más chico. Todo iba bien para los dos (mejor para uno que para el otro), hasta que un día, cosa e mandinga, dejó de llover por meses.
Edú, como tenía un campo chico, lo manguereaba de a ratos y las vacas contentas, ahora, el Pocho, si bien tenía un montón de guita y cosas que no precisaba, al ver que se le morían las vacas y de sólo pensar en un sistema de riego artificial, se puso muy mal. Tan mal que empezó a protestarle al gobierno de turno, y pedirle que tomara medidas urgentes para que el negocio siguiera siendo rentable (señores del gobierno, aprovecho la volada y desde acá les pido un subsidio para mí y para Monsieur Saicó, como para que este blog sea rentable, puede sergio??). El gobierno, como mucho no le importaba eso porque tenía otros problemas, no le dio pelota al Héctor. Las vacas del judío criollo se ponían cada vez más flacas, mientras que las del Edú, cada vez más gordas, su pasto estaba bien verde, el de Héctor, amarillo. Un día, desesperado, Héctor fue a con su vecino para ver si este le quería comprar alguna de sus vacas, una vez hecha la pregunta, la respuesta no se hizo esperar: "y, decime, pocho, vo, cuánto pedís por las vacas?", viendo que esta era su oportunidad, contestó "Mirá, Edú, a vos, te las dejo en 100 dólares cada una", confiado esperó la respuesta, la cuál le sorprendió: "bueno, pocho, te pago 100 dólares por las doce vacas", "una vaca por cada una de las tribus de Israel?", inquirió Pocho. "Sí, Hétor, lo que vo digas... 100 dólares por doce vacas y san seacabó". Héctor, no tuvo más remedio que vendérselas (bueno, sí, hubiera tenido el remedio de instalar riego artificial o de vender alguno de sus plasmas o alguna de sus todoterreno o lo que fuera, pero, todo eso, era muy complicado...), y así fue como en aquel pedazo del interior, la tortilla se dio vuelta y a los tres días de la venta, llovió doce días seguidos y el precio de la carne aumentó un 200% dadas las exportaciones, volviéndose rico Edú y maníaco-depresivo Pocho...

lunes, 12 de enero de 2009

De vuelta en la vuelta

Después de mis vacaciones en un yate recorriendo las islas de la polinesia rodeado de 12 nativas de no más de 14 años, he vuelto, y hoy me disponía a escribir un artículo sobre las tangas, pero, algo distrajo mi atención y me obliga a posponer la entrada antedicha entrada. Es que estaba viendo la televisión cuando me encontré con un programa en canal 12 que lleva por nombre algo así como verano en barra, un juego de palabras digno de un mandril culo rojo. El programa está conducido por varios noteros/as, a destacar: un estadounidense que de pedo habla español y que no tiene ni idea de dónde está, un guacho de no más de 16 años que le pregunta a las minas cómo hay que laburárselas (nunca fui un gran ganador con las mujeres, más bien, todo lo contrario, pero estoy seguro que esa, no es la manera, sino, que alguna chica, en los comentarios, lo aclare, por favor) y que predice que va a meter más o menos una hora para correr diez kilómetros... jopende!!!, una hora capaz que meto yo que fumo una caja de cigarrillos por día y tengo 10 años más que vos, no seas malo!!!!! Por supuesto no faltan las minuzas que están más o menos buenas y las mandan a los boliches para que los tipos las quieran levantar en cámara, creyéndose que algo así puede ser gracioso en lugar de patético. No falta tampoco la postproducción intentando imitar la de cqc u otros programas argentinos como tvr, donde repiten algo que dijo el entrevistado o algún efecto de sonido de alguna colección berreta agregado después como el clásico "cuack". También me causó gracia uno de los noteros que para hablar con brasileros/as, hablaba en español, pero, con acento de frontera. Ojo!! El programa es internacional, porque también vi una nota de otra de estas descerebradas en Mar del Plata, dónde con un inglés de mierda le preguntaba a una canadiense si se quedaban ahí o iban a Uruguay. En fin, una maravilla de programa. Antes de cerrar esta entrada, se me viene a la cabeza otra perlita que vi hace unos días en el canal ocho de la paloma (si la producción televisiva en los canales montevideanos es una porquería, imagínense lo que será en un canal de un balneario del interior), dónde el notero (todo lo que diga de acá en más, es pura verdad, juro que no tuve que hacer ningún esfuerzo imaginándome nada), micrófono de computadora (sí, sí, de esos chatitos) en mano, sobrero de ala y camisa amarilla de manga larga, se paseaba por las playas de punta del diablo, haciendo a los turistas la pregunta "hablas español?" hasta toparse con una pareja de alemanes (para mí le estaban mintiendo y eran como mucho de alguna colonia) para formularles la pregunta de (rulo de tambores, platillo) "hay alguna playa así en alemania?" Enfermo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Alemania!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Comprá un mapa, sorete!!!!!!!!!!!!!!!!!! Alemania!!!!!!!!!!!!!! qué burrada dirá usté (si no lo dijo, dígalo), pero, que hijaputada lo del editor...