Casi que un jueves, vuelve la columna de los jueves de monsieur Saicó. Esta vez, debo asumir mi responsabilidad en no haberla publicado un jueves. Hago un mea culpa, o sea, meo la culpa como quién se mea una herida para que se forme un callo. Es que vivir de las rentas y tener 5 mujeres, no es fácil, y encima que ahora tengo un empleado oligofrénico al que no le pago, ni pienso hacerlo, la sumatoria da muchísima más responsabilidad, y en mi piscina climatizada, eso, es mala palabra. Bueno, lo dicho, he aquí, una vez más para todos vosotros, la columna de los jueves de Monsieur Saicó. Salú
Se fue. Me dejó. Así de fácil. Me abandonó. Como se abandonan los zapatos viejos. O como habría que hacer con esa remera a la que después de 115 picaditos de fulbo no hay Cristo ni Beatle (chistecito interno con referencia directa a la entrada del 12 de diciembre, si no la leyó se jode) que le saque la baranda. Así fue, de un día para el otro, sin previo aviso ni nada.
Me había acostumbrado a escuchar su voz que si bien no era aterciopelada, tenía un encanto particular, sobre todo por su entonación. Y era escucharla cinco o más veces por día, siempre con su mensaje directo, al pie, las palabras justas, ni más ni menos, un consejo sabio dado entrelíneas, solapado en una frase. Tenía la virtud de los genios de poder resumir todo en una frase. Y no había cómo enojarse con ella. Si me decía lo que yo quería escuchar, la amaba más que nunca. Si en cambio, como muchas veces pasaba (sobre todo cerca de fin de mes) el mensaje no era bueno, sabía que no podía enojarme con ella. El culpable era yo y solamente yo.
Y la cuestión es que se fue. La señora que decía el saldo de la cuenta del celular antes de cada llamada se fue. Se fue esa chica que de antemano condicionaba la comunicación con nuestros pares. Que nos indicaba cuánto debía durar una llamada: si sería en formato de mensaje de texto (“Toy ahí a las 4”), si podíamos dedicarle unas palabras a nuestro interlocutor (“Mi amor, sabés que te amo, te juro que fue sin querer, no me di cuenta. Sí… sí… no… ya sé que no es la primera vez que lo hago… bueno… pero no te pongas así… ta… ta bien… si en casa hablamos”) o si debíamos recurrir al odiosísimo instituto de “la llamada perdida” para que nos llamen (yéndome un poco por las ramas, esto debería ser considerado delito, y sus autores colgados en la plaza del pueblo, sometidos al escarnio público y sus miembros cercenados colgados en los cuatro rincones de la República para advertencia del resto de la población).
Y nos dejó tirados a todos. Ahora para hablar con ella hay que llamar a un número especial y dar mil vueltas y ya no es lo mismo, ya no es cómodo.
Pero bueno, las cosas pasan y hay que asumirlas, se fue, no va volver y ya está. Ya no vamos a escuchar su característico: “Usted podrá hablar cuarenta ____ yún ____ minutoscón ____ veinte _____ segundos”. Pero tenemos que asumir que no va a volver. Esa pobre señora se quedó sin trabajo y no he visto ningún gremio movilizarse por eso (¿dónde quedó la inamovilidad de los funcionarios públicos?). A la que sí he visto movilizarse es a la sociedad civil. En la interné, los usuarios del servicio de telefonía celular se quejan de que quieren saber cuánto tiempo quieren hablar y reclaman la reincorporación a su puesto de trabajo de esta mujer.
Ahora, lo que me llama la atención es que si mal no recuerdo hubo una época en que la gente se quejaba de la presencia de ese servicio previo a cada llamada. Que terminaba siendo pesado, que sacaba cinco segundos de tiempo… Y esto me lleva a pensar si no será que el deporte nacional en el Uruguay no es ni el futbol ni las bochas (ni siquiera su hermano indigno que reaparece cada verano, el tejo) sino quejarse. Quejarse de todo, no importa. ¿Uruguay no será la gata Flora del mundo?
No sé, la dejo picando, para más información lea, entre otras, la entrada del jefe, un tipo que piensa y reflexiona y tiene respuestas acertadas (no como uno), del 8 de diciembre.
n. de r.: en cualquier momento me digo a escribir yo mismo una entrada.
n. de r. 2: esta vuelta se me dio por leer la columna de los jueves, y la verdad que, escribe bien el oligofrénico... ahora, yo, uso movistar (señores de movistar, la cosa es así: mi teléfono, se rompió, yo sé que no es culpa de ustedes, sino de don josé sony, pero, si aparece mágicamente abajo de mi árbol de navidad un telefonito, que bien podría ser un iPhone, yo, en todas las entradas que vendrán, hablo bien de ustedes, ustedes ven qué hacen...).
sábado, 20 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
Rayuela
Monsieur Saicó, vuelve a la carga, y esta vez, sí, un Jueves!!!! Es que le cambiaron la medicación y ahora le pega para escribir, y de pedo nomás mandó algo para que lo publique en La Columna de los Jueves, un Jueves, pero, es eso nomás, doña, de puro pedo... Ahí va:
Hace poco ví una rayuela en una vereda. Hacía años que no veía una rayuela pintada en el piso. ¿Será que los niños de ahora no quieren llegar al cielo?
Si es así, ¿qué pasa que la iglesia católica apostólica romana no llega a nuestros infantes?
El que sí se fue al cielo ahora fue John Lennon. Se ve que se tomó el directo (creo que es el D2, pero no estoy seguro, hace tiempo que no paso) Infierno – Cielo sin escalas gracias a la voluntad divina de los representantes de Dios en la Tierra. Parece que el Vaticano, después de más de 40 años lo perdonó por haber dicho en 1966 que los Beatles eran más famosos que Jesucristo…
Aaaaahh... se pasó Benito 36 ahí eh!!! Si el loco tenía razón… ¿Cómo no quieren que su mensaje no llegue a los mortales, a los simples terrícolas con ese tipo de declaraciones?
Volviendo a la rayuela: yo era muy bueno en ese juego, salvo que nunca podía llegar al final. No sé si era un tema de puntería con la piedrita o es que ya de chiquito me traicionaba el subconsciente.
La cuestión es que ya no se ven botijas jugando en la calle. Ya no se escuchan diálogos como “- Perá, perá! - ¿Qué cobrás?!! – Auto” (no sé si es típica frase de fulbito en la calle, pero era lo que decíamos nosotros y que la usábamos en situaciones comprometidas como un contragolpe voraz del equipo rival: se agarraba la pelota con las manos alegando “Auto” obligando a detener el match) o “No vale chumbiar”. Si seguimos así, si se acaba el fulbo en la lleca, este país se va al bombo; habrá un descenso en las exportaciones tan drástico que la vigente crisis de los subprime va a parecer la pequeña lucha diaria por no llegar a fin de mes que sufrimos todos. Este país (qué digo este país??!!! debería decir eh….. un par de tránsfugas, mejor dejo “país”) no se puede dar el lujo de dejar de vender guachitos pateadores de pelota de menos de 20 años al exterior. Si este producto escasea, ¿cómo nos va a conocer el mundo después? ¿cómo dejaríamos de ser un ignoto territorio en vías de desarrollo (puta, volvieron los clicheses) si no hay Tabareses Silvas, Marujos Oteros, Nicos Oliveras y Marcelos Zalayetas agarrándose a las piñas en boliches españoles, o Gustavoses Munuas dejando internados a compañeros de equipo?
Retomando la cuestión de por qué las futuras generaciones de este bendito país ya no juegan más en la calle, por lo menos hasta que se haga la nochecita, dele señora, no sea así: ¿Qué es lo que pasa? ¿Será que los maestros mandan más deberes y por alguna mutación genética ocurrida en la última década, los educandos vienen más responsables? Mandar más deberes significa corregir más y con el sueldo de mierda que ganan los maestros, y a menos que vayan por la huelga japonesa (producir más de lo que el empresario puede vender. Chau!! los tanaka son unos cras, esa acá no corre ni en pedo, es porque estamos taaaaaaaannnn lejos, en el mapa digo) no es buena estrategia gremial. Y según dicen, los niveles de reprobación crecen año a año.
¿Tendrá algo que ver la sensación térmica de inseguridad? Esa se la llevo, puede ser, no le voy negar que no si sí.
Y el último baby-sitter, sustituto de los padres: la plei esteiyon (o se el plei esteishon) y/o similares, ¿no jugarán un rol importante en todo esto? Y la tele, ni que hablar. Ah! avísenle a la Iglesia que por cada 5 niños que saben quien fue Jesús, hay 58 que prefieren a Patito Feo. Hay que excomulgar a todas las divinas, ya!!
El otro día volví a ver una rayuela pintada en la calle y una nena jugando a llegar al cielo. Se me escapó una sonrisa y seguí caminando.
Hace poco ví una rayuela en una vereda. Hacía años que no veía una rayuela pintada en el piso. ¿Será que los niños de ahora no quieren llegar al cielo?
Si es así, ¿qué pasa que la iglesia católica apostólica romana no llega a nuestros infantes?
El que sí se fue al cielo ahora fue John Lennon. Se ve que se tomó el directo (creo que es el D2, pero no estoy seguro, hace tiempo que no paso) Infierno – Cielo sin escalas gracias a la voluntad divina de los representantes de Dios en la Tierra. Parece que el Vaticano, después de más de 40 años lo perdonó por haber dicho en 1966 que los Beatles eran más famosos que Jesucristo…
Aaaaahh... se pasó Benito 36 ahí eh!!! Si el loco tenía razón… ¿Cómo no quieren que su mensaje no llegue a los mortales, a los simples terrícolas con ese tipo de declaraciones?
Volviendo a la rayuela: yo era muy bueno en ese juego, salvo que nunca podía llegar al final. No sé si era un tema de puntería con la piedrita o es que ya de chiquito me traicionaba el subconsciente.
La cuestión es que ya no se ven botijas jugando en la calle. Ya no se escuchan diálogos como “- Perá, perá! - ¿Qué cobrás?!! – Auto” (no sé si es típica frase de fulbito en la calle, pero era lo que decíamos nosotros y que la usábamos en situaciones comprometidas como un contragolpe voraz del equipo rival: se agarraba la pelota con las manos alegando “Auto” obligando a detener el match) o “No vale chumbiar”. Si seguimos así, si se acaba el fulbo en la lleca, este país se va al bombo; habrá un descenso en las exportaciones tan drástico que la vigente crisis de los subprime va a parecer la pequeña lucha diaria por no llegar a fin de mes que sufrimos todos. Este país (qué digo este país??!!! debería decir eh….. un par de tránsfugas, mejor dejo “país”) no se puede dar el lujo de dejar de vender guachitos pateadores de pelota de menos de 20 años al exterior. Si este producto escasea, ¿cómo nos va a conocer el mundo después? ¿cómo dejaríamos de ser un ignoto territorio en vías de desarrollo (puta, volvieron los clicheses) si no hay Tabareses Silvas, Marujos Oteros, Nicos Oliveras y Marcelos Zalayetas agarrándose a las piñas en boliches españoles, o Gustavoses Munuas dejando internados a compañeros de equipo?
Retomando la cuestión de por qué las futuras generaciones de este bendito país ya no juegan más en la calle, por lo menos hasta que se haga la nochecita, dele señora, no sea así: ¿Qué es lo que pasa? ¿Será que los maestros mandan más deberes y por alguna mutación genética ocurrida en la última década, los educandos vienen más responsables? Mandar más deberes significa corregir más y con el sueldo de mierda que ganan los maestros, y a menos que vayan por la huelga japonesa (producir más de lo que el empresario puede vender. Chau!! los tanaka son unos cras, esa acá no corre ni en pedo, es porque estamos taaaaaaaannnn lejos, en el mapa digo) no es buena estrategia gremial. Y según dicen, los niveles de reprobación crecen año a año.
¿Tendrá algo que ver la sensación térmica de inseguridad? Esa se la llevo, puede ser, no le voy negar que no si sí.
Y el último baby-sitter, sustituto de los padres: la plei esteiyon (o se el plei esteishon) y/o similares, ¿no jugarán un rol importante en todo esto? Y la tele, ni que hablar. Ah! avísenle a la Iglesia que por cada 5 niños que saben quien fue Jesús, hay 58 que prefieren a Patito Feo. Hay que excomulgar a todas las divinas, ya!!
El otro día volví a ver una rayuela pintada en la calle y una nena jugando a llegar al cielo. Se me escapó una sonrisa y seguí caminando.
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martes, 9 de diciembre de 2008
Un año más...
Monsieur Saicó vuelve con su columna semanal de los jueves, solo que un mes y medio después de la primera y un lunes, pero, no importa, ya todos saben de so oligofrenia, así que solo síganle la corriente. Los dejo con este sentido post (eso me dijo él, yo, la verdá que ni lo leí ni lo pienso leer).
¿Quién un lunes de mañana al tener que encarar el laburo y toda una semana de romperse el lomo no se ha sentido un “héroe de la clase trabajadora”?
¿Quién no se considera un tipo celoso?
¿Quién no se ha imaginado a todo el mundo viviendo en paz?
¿Quién no ha querido robarle unos versos y decírselos a su mujer, deseando que se nos hubieran ocurrido a nosotros? Cosas como: no te olvides que mi vida está en tus manos, por poner un ejemplo mínimo.
¿Quién no se ha pasado largo rato sentado como un choto mirando las ruedas pasar (algunos prefieren ver la salida de los aviones, bien por ellos – les llegaron a poner un carrito de chorizos en la 101 al lado del radar) y replantearse la propia existencia aunque el mundo parezca estar contra uno? (a mí también me encanta verlas rodar, loco!).
Si es así, si alguien puede identificarse con alguna de estas frases, cómo es que hoy que se cumplen años del asesinato de quien logró resumir en cuatro versos todas las etapas de una relación, de quien supuestamente con tres amigos revolucionó la música, y muchos más etcéteras, en Uruguay solo tenemos un tributo en un callejón, que espero que no se haya suspendido por el fin del mundo que se avecinaba a la hora en que se iba a hacer…
Hace unos años se cumplían 20 años exactamente y fui a un recital en el Teatro de Verano de dos de los más grandes exponentes de la música uruguaya.
Supuestamente los números redondos se recuerdan con más intensidad y una de las figuras unos años después se arrodilló ante Prince. No se hizo ningún tipo mención a la fecha, ni un cover, ni un pedido de aplauso, nada.
Por un tema de ubicación y casualidad resultó que esta entrada deba ir justo después de que Mr. Tribilín haya hecho un racconto de algunas cualidades de los uruguayos. Vale decir que faltaron muchas para todos lados, buenas y malas. Pero, ¿no será ésta otra muestra representativa…? Vaya desde acá nuestro (o por lo menos mi) humildimísimo homenaje a John Lennon en los 28 años desde que un loquito decidió que no tenía que hacer más canciones.
¿Quién un lunes de mañana al tener que encarar el laburo y toda una semana de romperse el lomo no se ha sentido un “héroe de la clase trabajadora”?
¿Quién no se considera un tipo celoso?
¿Quién no se ha imaginado a todo el mundo viviendo en paz?
¿Quién no ha querido robarle unos versos y decírselos a su mujer, deseando que se nos hubieran ocurrido a nosotros? Cosas como: no te olvides que mi vida está en tus manos, por poner un ejemplo mínimo.
¿Quién no se ha pasado largo rato sentado como un choto mirando las ruedas pasar (algunos prefieren ver la salida de los aviones, bien por ellos – les llegaron a poner un carrito de chorizos en la 101 al lado del radar) y replantearse la propia existencia aunque el mundo parezca estar contra uno? (a mí también me encanta verlas rodar, loco!).
Si es así, si alguien puede identificarse con alguna de estas frases, cómo es que hoy que se cumplen años del asesinato de quien logró resumir en cuatro versos todas las etapas de una relación, de quien supuestamente con tres amigos revolucionó la música, y muchos más etcéteras, en Uruguay solo tenemos un tributo en un callejón, que espero que no se haya suspendido por el fin del mundo que se avecinaba a la hora en que se iba a hacer…
Hace unos años se cumplían 20 años exactamente y fui a un recital en el Teatro de Verano de dos de los más grandes exponentes de la música uruguaya.
Supuestamente los números redondos se recuerdan con más intensidad y una de las figuras unos años después se arrodilló ante Prince. No se hizo ningún tipo mención a la fecha, ni un cover, ni un pedido de aplauso, nada.
Por un tema de ubicación y casualidad resultó que esta entrada deba ir justo después de que Mr. Tribilín haya hecho un racconto de algunas cualidades de los uruguayos. Vale decir que faltaron muchas para todos lados, buenas y malas. Pero, ¿no será ésta otra muestra representativa…? Vaya desde acá nuestro (o por lo menos mi) humildimísimo homenaje a John Lennon en los 28 años desde que un loquito decidió que no tenía que hacer más canciones.
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lunes, 8 de diciembre de 2008
El uruguayo es...
... una porquería... bueno, no, eso estaría bien si quisiera batir alguna especie de récord para el guiness en la categoría del blog más corto del mundo, o algo así, ya que estoy en el tema, me quedo ahí y tiro la primera:
- el uruguayo es la persona que más disfruta en el mundo el hecho de romper récords como país que ningún otro país va a romper, porque en ningún otro país se practican ese tipo de ítems que pretenden entrar al libro, como por ejemplo, la torta frita o el chivito más grande del mundo; son cosas que en el resto del mundo, no existen, ni le interesan a la humanidad (de hecho, el corrector ortográfico, ni siquiera conoce la palabra chivito).
- el uruguayo es gordo; será por eso que todo lo que se desprende del punto anterior está relacionado con comidas, pero como no todo es comida:
- el uruguayo toma mate todo el tiempo, sin importar factores climáticos, laborales o de cualquier otra índole. Es el único ser vivo en el mundo que por más que el termómetro marque 37 grados, igual consume una infusión diurética a más de 80 grados.
- el uruguayo se queja del clima, por lo que sea, nunca estará conforme con la temperatura.
- el uruguayo, como sabe mucho de fútbol (léase con inflexión irónica), levanta temperatura viendo los partidos de la selección.
- la felicidad con la que el uruguayo comienza la semana es directamente proporcional a la cantidad de goles que hagan jugadores uruguayos en el exterior.
- el uruguayo sueña con construir un futuro en el exterior, para llevarse banderas de uruguay y de peñarol (banderas que en su territorio de origen, no posee) y sacarse una foto vestido con equipo deportivo en la puerta de alcalá.
- el uruguayo se estremece al escuchar al canario Luna o a Los 8 de momo.
- el uruguayo sigue creyendo que las freidoras son un invento útil.
- el uruguayo come torta fritas cuando llueve (nadie se cuestiona por qué, símplemente, lo hacen).
- el uruguayo es, extrañamente, al mismo tiempo, el ser vivo más socialista y reaccionario del mundo.
- el uruguayo está convencido que, pese al tamaño y la densidad poblacional de su país, es importante para que el mundo siga girando.
- el uruguayo está convencido, además, que su bandera, a pesar de tener un sol con cara, es la bandera más linda del mundo.
- el uruguayo cree que es solidario, cuando todos sabemos que es potencialmente lo opuesto.
- el uruguayo gusta de la ketchup.
- el uruguayo está orgulloso de tener el carnaval más largo del mundo.
- el uruguayo se va a hacer playa a piriápolis en carnaval.
- el uruguayo tiene una semana con al menos 5 nomenclaturas distintas sobre fines de marzo/principios de abril.
- hasta que esa semana no termina, el año aún no ha comenzado para el uruguayo.
- el uruguayo se maravilla viendo fuegos artificiales.
- el uruguayo gusta de colgar los adornos con mayor mal gusto imaginables cuando se acerca navidad.
- el uruguayo se maravilla viendo adornos navideños.
- el uruguayo se pone en pedo y tira fuegos artificiales durante todo diciembre.
- el uruguayo tiene la sana costumbre de ir al puerto los 24 de diciembre a mediodía a emborracharse y tomarse a golpes de puños y botellazos con sus iguales... y además tirar cuetes.
- el uruguayo se embandera con causas ajenas como si fuesen propias.
- el uruguayo es xenófobo e igualmente se muestra sonriente con los turistas.
- el uruguayo se las ingenia para atar todo con alambre.
Un día ideal en la vida de un uruguayo está compuesto por aprontar el mate, hacer unas torta fritas, ir al aeropuerto a buscar un pariente que vino de España y llevarse todo eso a cualquier despedida de fin de año en un lugar abierto donde estén cantando Los Ocho de Momo y que al final se tiren fuegos artificiales de dudosa calidad y procedencia, para rematar la noche, un asado en medio tanque, ponerse en pedo y tirar unos cuetes a los pies de otro uruguayo. Hermoso...
- el uruguayo es la persona que más disfruta en el mundo el hecho de romper récords como país que ningún otro país va a romper, porque en ningún otro país se practican ese tipo de ítems que pretenden entrar al libro, como por ejemplo, la torta frita o el chivito más grande del mundo; son cosas que en el resto del mundo, no existen, ni le interesan a la humanidad (de hecho, el corrector ortográfico, ni siquiera conoce la palabra chivito).
- el uruguayo es gordo; será por eso que todo lo que se desprende del punto anterior está relacionado con comidas, pero como no todo es comida:
- el uruguayo toma mate todo el tiempo, sin importar factores climáticos, laborales o de cualquier otra índole. Es el único ser vivo en el mundo que por más que el termómetro marque 37 grados, igual consume una infusión diurética a más de 80 grados.
- el uruguayo se queja del clima, por lo que sea, nunca estará conforme con la temperatura.
- el uruguayo, como sabe mucho de fútbol (léase con inflexión irónica), levanta temperatura viendo los partidos de la selección.
- la felicidad con la que el uruguayo comienza la semana es directamente proporcional a la cantidad de goles que hagan jugadores uruguayos en el exterior.
- el uruguayo sueña con construir un futuro en el exterior, para llevarse banderas de uruguay y de peñarol (banderas que en su territorio de origen, no posee) y sacarse una foto vestido con equipo deportivo en la puerta de alcalá.
- el uruguayo se estremece al escuchar al canario Luna o a Los 8 de momo.
- el uruguayo sigue creyendo que las freidoras son un invento útil.
- el uruguayo come torta fritas cuando llueve (nadie se cuestiona por qué, símplemente, lo hacen).
- el uruguayo es, extrañamente, al mismo tiempo, el ser vivo más socialista y reaccionario del mundo.
- el uruguayo está convencido que, pese al tamaño y la densidad poblacional de su país, es importante para que el mundo siga girando.
- el uruguayo está convencido, además, que su bandera, a pesar de tener un sol con cara, es la bandera más linda del mundo.
- el uruguayo cree que es solidario, cuando todos sabemos que es potencialmente lo opuesto.
- el uruguayo gusta de la ketchup.
- el uruguayo está orgulloso de tener el carnaval más largo del mundo.
- el uruguayo se va a hacer playa a piriápolis en carnaval.
- el uruguayo tiene una semana con al menos 5 nomenclaturas distintas sobre fines de marzo/principios de abril.
- hasta que esa semana no termina, el año aún no ha comenzado para el uruguayo.
- el uruguayo se maravilla viendo fuegos artificiales.
- el uruguayo gusta de colgar los adornos con mayor mal gusto imaginables cuando se acerca navidad.
- el uruguayo se maravilla viendo adornos navideños.
- el uruguayo se pone en pedo y tira fuegos artificiales durante todo diciembre.
- el uruguayo tiene la sana costumbre de ir al puerto los 24 de diciembre a mediodía a emborracharse y tomarse a golpes de puños y botellazos con sus iguales... y además tirar cuetes.
- el uruguayo se embandera con causas ajenas como si fuesen propias.
- el uruguayo es xenófobo e igualmente se muestra sonriente con los turistas.
- el uruguayo se las ingenia para atar todo con alambre.
Un día ideal en la vida de un uruguayo está compuesto por aprontar el mate, hacer unas torta fritas, ir al aeropuerto a buscar un pariente que vino de España y llevarse todo eso a cualquier despedida de fin de año en un lugar abierto donde estén cantando Los Ocho de Momo y que al final se tiren fuegos artificiales de dudosa calidad y procedencia, para rematar la noche, un asado en medio tanque, ponerse en pedo y tirar unos cuetes a los pies de otro uruguayo. Hermoso...
sábado, 29 de noviembre de 2008
Las inequívocas señales del destino
No. No voy a escribir absolutamente nada acerca de la teletón. Ya maté las primeras 4 horas de la misma viendo la primer temporada de lost (ni jodiendo dejo un link para q la bajes, buscá por otro lado). Ahora, me dispongo a contadles la verídica y triste historia de Armando Armando, un escocés que no supo interpretar las señales del destino y por ende, fue incapaz de seguirlas... de hecho, si Armando Armando hubiese sido un avión queriendo aterrizar en medio de la noche, hubiese terminado clavándose de pico en la torre de control o al menos en el free shop del aeropuerto.
Armando (como nombre de pila), a la temprana edad de los 37 años, decidió emprender un viaje para conocer el mundo. Claro, era soltero, no trabajaba y le quedaban aún dos años de su cuarto lustro sabático consecutivo. Decidió comenzar su viaje por América del Sur, probablemente movido por la ambición de moverse a alguna latina... latina tárner...
Armando (como apellido), reservó su pasaje con un mes de anticipación, contrató un servicio médico, cargó las baterías de su laptop y contrató el servicio de roaming de su empresa de telefonía móvil y se sentó a esperar a que llegara el día en el que partiera finalmente su avión con destino a Buenos Aires. Al fin llegó ese día. El vuelo salía a las 10:30 am y nuestro Armando, cuyo despertador debía sonar a las 07:00 am, se despertó 08:15, y, claro, todos sabemos cómo son las carreteras en Glasgow (¿?).
Pese a todo, Armi, llegó al Roy Aitken International Airport unos minutos antes de que su vuelo partiera. Los suficientes para que la chica detrás del mostrador de The Chivas Regal Airways (qué cliché, perdón) le dijera que el vuelo estaba sobrevendido. Segundos después de que la desolación invadiera a nuestro Armando, la misma chica le anunció que uno de los pasajeros estaba teniendo un paro cardíaco, así que quedaba un lugar libre para Armando. Parecía que la buena suerte por fin comenzaba, pero, claro, solo parecía.
Mientras por la manga sacaban al recientemente fallecido, Armando (de lo que sea), entraba al avión. Sentose en su asiento y luego de abrocharse el cinturón, se alistó a disfrutar del vuelo... El problema fue que los 3 clorazepán que tomó, estaban vencidos hace un año y tuvo el peor vuelo de su vida. La pasajera del asiento contiguo también.
Por fin arribó a la ciudad de Buenos Aires, la perla del plata, la ciudad del gotán, la ciudad que nunca duerme, la gran manzana (sí, ya sé que esa es Nueva York, pero, me estaba quedando sin boludeces y no sabía cómo salir de esa, una vez más, perdón). Como era de esperarse, llovía. Fue directamente al hotel y tras presentarse frente al mostrador y pedir la llave correspondiente a la habitación de Armando y que el conserje se la entregara, subió. Le extrañó un poco leer un cartel en el ascensor que rezaba "no visite Uruguay, cosas horribles le pueden pasar", luego de meditarlo unos minutos, se convenció que probablemente era parte de la rivalidad futbolistica (sí, una rivalidad bárbara... tanto así que Uruguay no le gana a Argentina desde hace por lo menos un lustro). Al entrar en su habitación y abrir el minibar se topó con un cartel dentro del mismo con la frase "Armando, no vayas a Uruguay, no seas boludo", pese a ello, armando un tabaco, Armando se dispuso llamar a Buquebus (bueno, acá, la cosa es así: López Mena, si ponés unos manguitos, todas las semanas el personaje del relato llama a tu empresa y el relato, se desvía a lugares insospechados tan solo para contar las bondades de tus barcos; ahora, donde no pongas la tarasca, a tu empresa no la voy a nombrar nunca, salvo cuando escriba alguna parodia del titanic... lo entendiste, no? espero ese mail...), decía, se dispuso llamar a Buquebus para efectuar su reserva con destino a Montevideo. La telefonista de la antedicha empresa (vez, López Mena, ya podría haber aparecido dos veces sin importarme la redundancia...) le previno q el viaje le saldría carísimo pues tenía todo reservado hasta fines del 2010 (Uruguay, país turístico... acá es dónde el ministerio se podría poner con un esponsoreo...). Armando, pese a eso, insistió alegando que pagaría todas las sobrecuotas necesarias con tal de viajar a Uruguay, mientras la chica le pedía amablemente sus datos, prendió la tele en el canal de las noticias, el cuál advertía a toda la población escocesa de no viajar a Uruguay. Armando, una vez más, hizo caso omiso de las señales y compró el pasaje para la mañana siguiente y por fin se dispuso a dormir un rato. Se despertó a causa de una pesadilla y se encontró a sí mismo balbuceando en perfecto castellano "no debo viajar a Uruguay". Durante unos minutos estuvo intentando descifrar qué querían decir esas palabras, de las cuales solo conocía el significado de "no" y de "Uruguay".
Finalmente a la mañana siguiente, viajó a Uruguay; lo peor estaba por comenzar.
Cuando llegó al antedicho país se encontró con algo totalmente distinto a lo que él se había imaginado. Esa noche, salió a bailar y conoció a una chica... uruguaya ella, Yanet era su nombre. Al principio, nuestro Armando pensó que era el nombre más aberrante que jamás había escuchado, pero, era latina, pensó, así que una buena revolcada con ella, supuso que estaría bien.
Hoy, doce años después (ironía del destino?), casado con la Yané, Armando es un gordo que anda en chancletas con termo y mate abajo del brazo, veranea en Piriápolis y después de su trabajo como empleado público en una dependencia del ministerio del interior, concurre al bar "los amigos" a jugar al truco, tomar espinillar y ver la vida pasar delante de sus ojos... Lo más cerca de Escocia que se siente es cuando los domingos, antes de ir al parque Lecoq a hacer el asado con los botijas, toma su vasito de Mc Pay.
Armando, lamentablemente, no supo interpretar las inequívocas señales del destino...
Armando (como nombre de pila), a la temprana edad de los 37 años, decidió emprender un viaje para conocer el mundo. Claro, era soltero, no trabajaba y le quedaban aún dos años de su cuarto lustro sabático consecutivo. Decidió comenzar su viaje por América del Sur, probablemente movido por la ambición de moverse a alguna latina... latina tárner...
Armando (como apellido), reservó su pasaje con un mes de anticipación, contrató un servicio médico, cargó las baterías de su laptop y contrató el servicio de roaming de su empresa de telefonía móvil y se sentó a esperar a que llegara el día en el que partiera finalmente su avión con destino a Buenos Aires. Al fin llegó ese día. El vuelo salía a las 10:30 am y nuestro Armando, cuyo despertador debía sonar a las 07:00 am, se despertó 08:15, y, claro, todos sabemos cómo son las carreteras en Glasgow (¿?).
Pese a todo, Armi, llegó al Roy Aitken International Airport unos minutos antes de que su vuelo partiera. Los suficientes para que la chica detrás del mostrador de The Chivas Regal Airways (qué cliché, perdón) le dijera que el vuelo estaba sobrevendido. Segundos después de que la desolación invadiera a nuestro Armando, la misma chica le anunció que uno de los pasajeros estaba teniendo un paro cardíaco, así que quedaba un lugar libre para Armando. Parecía que la buena suerte por fin comenzaba, pero, claro, solo parecía.
Mientras por la manga sacaban al recientemente fallecido, Armando (de lo que sea), entraba al avión. Sentose en su asiento y luego de abrocharse el cinturón, se alistó a disfrutar del vuelo... El problema fue que los 3 clorazepán que tomó, estaban vencidos hace un año y tuvo el peor vuelo de su vida. La pasajera del asiento contiguo también.
Por fin arribó a la ciudad de Buenos Aires, la perla del plata, la ciudad del gotán, la ciudad que nunca duerme, la gran manzana (sí, ya sé que esa es Nueva York, pero, me estaba quedando sin boludeces y no sabía cómo salir de esa, una vez más, perdón). Como era de esperarse, llovía. Fue directamente al hotel y tras presentarse frente al mostrador y pedir la llave correspondiente a la habitación de Armando y que el conserje se la entregara, subió. Le extrañó un poco leer un cartel en el ascensor que rezaba "no visite Uruguay, cosas horribles le pueden pasar", luego de meditarlo unos minutos, se convenció que probablemente era parte de la rivalidad futbolistica (sí, una rivalidad bárbara... tanto así que Uruguay no le gana a Argentina desde hace por lo menos un lustro). Al entrar en su habitación y abrir el minibar se topó con un cartel dentro del mismo con la frase "Armando, no vayas a Uruguay, no seas boludo", pese a ello, armando un tabaco, Armando se dispuso llamar a Buquebus (bueno, acá, la cosa es así: López Mena, si ponés unos manguitos, todas las semanas el personaje del relato llama a tu empresa y el relato, se desvía a lugares insospechados tan solo para contar las bondades de tus barcos; ahora, donde no pongas la tarasca, a tu empresa no la voy a nombrar nunca, salvo cuando escriba alguna parodia del titanic... lo entendiste, no? espero ese mail...), decía, se dispuso llamar a Buquebus para efectuar su reserva con destino a Montevideo. La telefonista de la antedicha empresa (vez, López Mena, ya podría haber aparecido dos veces sin importarme la redundancia...) le previno q el viaje le saldría carísimo pues tenía todo reservado hasta fines del 2010 (Uruguay, país turístico... acá es dónde el ministerio se podría poner con un esponsoreo...). Armando, pese a eso, insistió alegando que pagaría todas las sobrecuotas necesarias con tal de viajar a Uruguay, mientras la chica le pedía amablemente sus datos, prendió la tele en el canal de las noticias, el cuál advertía a toda la población escocesa de no viajar a Uruguay. Armando, una vez más, hizo caso omiso de las señales y compró el pasaje para la mañana siguiente y por fin se dispuso a dormir un rato. Se despertó a causa de una pesadilla y se encontró a sí mismo balbuceando en perfecto castellano "no debo viajar a Uruguay". Durante unos minutos estuvo intentando descifrar qué querían decir esas palabras, de las cuales solo conocía el significado de "no" y de "Uruguay".
Finalmente a la mañana siguiente, viajó a Uruguay; lo peor estaba por comenzar.
Cuando llegó al antedicho país se encontró con algo totalmente distinto a lo que él se había imaginado. Esa noche, salió a bailar y conoció a una chica... uruguaya ella, Yanet era su nombre. Al principio, nuestro Armando pensó que era el nombre más aberrante que jamás había escuchado, pero, era latina, pensó, así que una buena revolcada con ella, supuso que estaría bien.
Hoy, doce años después (ironía del destino?), casado con la Yané, Armando es un gordo que anda en chancletas con termo y mate abajo del brazo, veranea en Piriápolis y después de su trabajo como empleado público en una dependencia del ministerio del interior, concurre al bar "los amigos" a jugar al truco, tomar espinillar y ver la vida pasar delante de sus ojos... Lo más cerca de Escocia que se siente es cuando los domingos, antes de ir al parque Lecoq a hacer el asado con los botijas, toma su vasito de Mc Pay.
Armando, lamentablemente, no supo interpretar las inequívocas señales del destino...
viernes, 21 de noviembre de 2008
Pensando en voz alta...
...O más bien, escribiendo el pensamiento. Aprovechando que estoy candado y es tarde, le planteo un reto a mi autocensura, y rompiendo con lo políticamente correcto, lo digo: nada que esté ideado por Don Francisco, y tenga como caras visibles en Uruguay a Humberto de Vargas (ungüento de nalgas), Ignacio Álvarez y Pettinatti (Dios, qué horror...), puede ser bueno, así que sin más, lo expreso: odio la Teletón. Pero que no se me malentienda, ni odio a los pacientes, ni odio a la fundación, ni me parecen unos imbéciles los que colaboran con nombre y apellido donando las sobras; odio el morbo de la teletón. Desde que vi con mis propios ojos a uno de estos tres (no recuerdo cuál) pedir un aplauso para un chiquilín que le faltaban los dos brazos, me parece inmundo.
Por qué tengo yo que estar 24 horas de corrido sin poder prender la tele a no ser que quiera ver como estos asquerosos explotan a personas que tengan alguna discapacidad física o mental??
Por qué tengo que bancarme a la sarlanga de Victoria Rodríguez lagrimeando si yo cuando lagrimeo no la llamo a ella para que me mire??
Por qué tengo que soportar a empresas lucrando con las miserias ajenas en un acto de falsa solidaridad?
No me interesa ir a comprar un par de medias a Si-Si para colaborar con la teletón siendo que no preciso las antedichas medias.
Si tantas ganas de colaborar tienen, por qué no lo hacen sin avisar?
Lamento que no tenga ni un poquito de humor esta entrada, pero, las cosas claras, funcionan.
Si viene un chiquilín sin brazos a tocar la guitarra con los pies, pero lo hace muy mal, y yo digo que lo hace bien solo porque tiene una discapacidad física, lo estoy discriminando. Es un hecho.
No nos mintamos más: lo único que mueve a colaborar es el morbo de ver las miserias y desgracias ajenas, y si puede ser durante 24 horas de corrido, mejor.
Por qué tengo yo que estar 24 horas de corrido sin poder prender la tele a no ser que quiera ver como estos asquerosos explotan a personas que tengan alguna discapacidad física o mental??
Por qué tengo que bancarme a la sarlanga de Victoria Rodríguez lagrimeando si yo cuando lagrimeo no la llamo a ella para que me mire??
Por qué tengo que soportar a empresas lucrando con las miserias ajenas en un acto de falsa solidaridad?
No me interesa ir a comprar un par de medias a Si-Si para colaborar con la teletón siendo que no preciso las antedichas medias.
Si tantas ganas de colaborar tienen, por qué no lo hacen sin avisar?
Lamento que no tenga ni un poquito de humor esta entrada, pero, las cosas claras, funcionan.
Si viene un chiquilín sin brazos a tocar la guitarra con los pies, pero lo hace muy mal, y yo digo que lo hace bien solo porque tiene una discapacidad física, lo estoy discriminando. Es un hecho.
No nos mintamos más: lo único que mueve a colaborar es el morbo de ver las miserias y desgracias ajenas, y si puede ser durante 24 horas de corrido, mejor.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Problemas infernales
El infierno 2 de Noviembre de 2008
Satanás: (golpeando una copa de vino con un tenedor) Bueno, gente… a ver allá en el fondo, Adolfo, dejá de hablar con Rivera y dejá que hable yo… Al final sos un maleducado de mierda, Adolfo, ¿qué te digo siempre? ¿eh? Cuando un burro habla, los demás burros paran la oreja, ¿tá claro? Gracias.
Bueno, como venía diciendo, acá estamos todos reunidos para comer un asadito, festejando un nuevo día de los muertos, o sea, el día de todos ustedes, mis amigos, y qué digo mis amigos, ¡mis hermanos! Así que ahora, mientras está pronto el asado de las vacas que muy gentilmente mi amigo Dios mató con esa centella en ese pueblo de Uruguay y que mandó para acá, vayan picando un poco el salamín y las papas chí que compré para ustedes. ¡Salú!
En un rincón de la larguísima mesa Karl Marx y Adam Smith comienzan una charla
Karl: ¿Y, Adam? ¿en qué andás? Tanto tiempo sin vernos…
Adam: Sí, la verdá, hace rato que no nos veíamos, Karl. Acá andamos, siguiendo todo esto de la crísis allá arriba, un poco desilusionado, pero, bueno, yo qué sé, contento por vos, carloncho, que te voy a decir…
Karl: No, Adam, no jodas… ¿viste que bueno está el salamín?
Adam: sí, ta bueno…
Karl: Tá, como te decía, no jodas… ya con lo que hicieron los rusos, me cagaron de por vida, loco, te das cuenta que uno no puede escribir un libro en tono irónico…
Adam: Decímelo a mí que estaba re mamado cuando escribí toda esa porquería del liberalismo… Pero, bueno, después funcionó y sostuve la mentira y me llené de guita, loco.
Karl: Pero, claro, ¡ahí tá, muchacho! No hay vuelta, hay gente que no sabe leer… ¿socialismo? ¿proletariado? ¿lucha de clases? Jajajaj, cómo se comieron la comida con eso, por favor… ¿Te imaginás? ¿Yo que no le pagaba a las botijas polacas que tenía laburando en casa y que les daba solo cereales para comer? ¡Tas loco con esa boludez del socialismo, por favor! Diga que después vino el Groucho como para salvar el apellido… Pero lo que es con vos, nada, ¿no?
Adam: Y, no… escuchame, si los Smith somos como los Pérez en Uruguay, un desastre… Fa, tengo un hambre que no doy más, Carloncho… ¿faltará mucho?
Karl: Sabés que no sé… no debería, con el calor que hace acá… ¿qué serán las morcillas? ¿dulces o saladas?
Adam: Ni idea… Salado estuvo el idiota este que puso Dios a gobernar Estados Unidos con lo que hizo de los 700 000 000 000 de dólares…
Karl: Sí, dejá… pensar que en un par de añitos cuando se la pegue en el auto contra una columna mamado, viene para acá…
Adam: ahhh, pero cómo lo voy a agarrar para judiarlo al gilún este…
Karl: Sí, yo también, escuchame, ta bien que los libros que escribí son todos en joda, pero, eso allá arriba nadie lo sabe, y me suena a que un par de veces, me faltó el respeto o me ninguneó, así que, imaginate, cuando venga para acá, lo hago mi novia, jajaja.
De improvisto, llegando desde atrás, Satanás pone una mano sobre cada silla de ambos comensales y dice:
Satanás: Che, perdón que los interrumpa, pero, te escuché, Carloncho, y viste cómo es… acá mando yo, papá, y el pinta este, va a ser mi novia por un par de meses…
Karl: No, Sata, todo bien, ¿¿somos amigos o no somos amigos?? Che, hablando de todo un poco, ¿está llegando mucho gil con esto de la crísis?
Satanás: Sip, tan llegando unos cuantos, mucho gringo que se ahorca porque no puede pagar la hipoteca y no sé qué… No sé, hay 3 o 4 que llegaron hoy que están allá, meta hacer el asado…
Adam: ¿hay mollejitas, Sata?
Satanás: hay, sí, ¿como no va a haber?
Adam: Bien, ahí, animal!!
Karl: ¿Cómo va a ser? Me supongo que una molleja, un chorizo, una morcilla y un pedazo de tira para cada uno, ¿no?
Adam: Epa, epa, ahí, ¿ves?, no te sigo, Carlito. Qué cada uno coma lo que quiera, ¿cómo se va a meter el Sata a decir qué puede comer y qué no cada cuál?
Karl: ¿Ves que seguís con esa actitú de mierda? ¿Mirá todos los que somos? Una cosa para cada uno, a repartir equitativamente…
Satanás: Bueno, bueno, a ver, muchachos, déjense de joder con sus teorías económicas aplicadas al asado. Acá, se come lo que yo quiero y san seacabó.
Karl: Ahh, bueno, mirá que con esa postura se te van a revelar los que menos comen, eh…
Satanás: Cuchame, Carlito, dejá de decir boludeces, si están muertos, ¿para qué quieren comer? ¿me podés explicar?
Adam: Ahí está, lo que decía yo: que cada uno coma lo que quiera y pueda, acá el estado no se mete. Esto no es la URSS…
Karl: Adam, ¿Por qué no te comés esta morcilla socialista, pelotudo?
Satanás: ah, bueno, mirá como se pelean las señoritas con teorías económicas… ¡Groucho!, vení, mirá como se pelean estos dos gansos…
Groucho Marx se arrima a la conversa
Groucho: ¿Qué pasó, Carloncho? ¿Se te subió el vino a la cabeza?
Karl: Vos andá a comer tu sopa de gansos, que acá nadie te invitó, vejiga
Adam: ¿Ves?, ahí estás errado, el capo lo acaba de llamar…
Karl: Ya se les va a acabar esto… Están todos los Bolches, que me adoran, esperando a que yo les diga para empezar con la dictadura del proletariado.
Satanás: Carlos, dejá de tomar. ¿No ves que a los bolches los tenemos meta echarle limón a las mollejas?
Adam: Sacale la botella, Sata…
Karl: Ahh, miralos a los liberalistas diciendo qué puedo tomar y qué no…
Adam: Ahh, miralo al socialista tomándose él todo el vino como buen burgués…
Karl: ¿Qué me dijiste, Adam?
Adam: Burgués
Karl: Ahh, pero, te voy a romper la cabeza, pedazo de un atrevido.
Adam: ¿Vos y qué ejercito? ¿El ejercito rojo, pelotudo?
Karl: No, mariconazo. Te voy a reventar el culo a patadas.
Y así, comenzaron a tomarse a golpes de puño, tironeos de barba, roturas de botella en la cabeza, etc, etc, etc. La cosa se puso linda cuando Karl arrojó a Adam sobre la parrilla. Claro, ya están muertos hace años, así que no se hicieron daño, empero de eso, terminaron revolcándose juntos en una cama en pos de la reconciliación. Claro, los polos opuestos, se atraen…
Satanás: (golpeando una copa de vino con un tenedor) Bueno, gente… a ver allá en el fondo, Adolfo, dejá de hablar con Rivera y dejá que hable yo… Al final sos un maleducado de mierda, Adolfo, ¿qué te digo siempre? ¿eh? Cuando un burro habla, los demás burros paran la oreja, ¿tá claro? Gracias.
Bueno, como venía diciendo, acá estamos todos reunidos para comer un asadito, festejando un nuevo día de los muertos, o sea, el día de todos ustedes, mis amigos, y qué digo mis amigos, ¡mis hermanos! Así que ahora, mientras está pronto el asado de las vacas que muy gentilmente mi amigo Dios mató con esa centella en ese pueblo de Uruguay y que mandó para acá, vayan picando un poco el salamín y las papas chí que compré para ustedes. ¡Salú!
En un rincón de la larguísima mesa Karl Marx y Adam Smith comienzan una charla
Karl: ¿Y, Adam? ¿en qué andás? Tanto tiempo sin vernos…
Adam: Sí, la verdá, hace rato que no nos veíamos, Karl. Acá andamos, siguiendo todo esto de la crísis allá arriba, un poco desilusionado, pero, bueno, yo qué sé, contento por vos, carloncho, que te voy a decir…
Karl: No, Adam, no jodas… ¿viste que bueno está el salamín?
Adam: sí, ta bueno…
Karl: Tá, como te decía, no jodas… ya con lo que hicieron los rusos, me cagaron de por vida, loco, te das cuenta que uno no puede escribir un libro en tono irónico…
Adam: Decímelo a mí que estaba re mamado cuando escribí toda esa porquería del liberalismo… Pero, bueno, después funcionó y sostuve la mentira y me llené de guita, loco.
Karl: Pero, claro, ¡ahí tá, muchacho! No hay vuelta, hay gente que no sabe leer… ¿socialismo? ¿proletariado? ¿lucha de clases? Jajajaj, cómo se comieron la comida con eso, por favor… ¿Te imaginás? ¿Yo que no le pagaba a las botijas polacas que tenía laburando en casa y que les daba solo cereales para comer? ¡Tas loco con esa boludez del socialismo, por favor! Diga que después vino el Groucho como para salvar el apellido… Pero lo que es con vos, nada, ¿no?
Adam: Y, no… escuchame, si los Smith somos como los Pérez en Uruguay, un desastre… Fa, tengo un hambre que no doy más, Carloncho… ¿faltará mucho?
Karl: Sabés que no sé… no debería, con el calor que hace acá… ¿qué serán las morcillas? ¿dulces o saladas?
Adam: Ni idea… Salado estuvo el idiota este que puso Dios a gobernar Estados Unidos con lo que hizo de los 700 000 000 000 de dólares…
Karl: Sí, dejá… pensar que en un par de añitos cuando se la pegue en el auto contra una columna mamado, viene para acá…
Adam: ahhh, pero cómo lo voy a agarrar para judiarlo al gilún este…
Karl: Sí, yo también, escuchame, ta bien que los libros que escribí son todos en joda, pero, eso allá arriba nadie lo sabe, y me suena a que un par de veces, me faltó el respeto o me ninguneó, así que, imaginate, cuando venga para acá, lo hago mi novia, jajaja.
De improvisto, llegando desde atrás, Satanás pone una mano sobre cada silla de ambos comensales y dice:
Satanás: Che, perdón que los interrumpa, pero, te escuché, Carloncho, y viste cómo es… acá mando yo, papá, y el pinta este, va a ser mi novia por un par de meses…
Karl: No, Sata, todo bien, ¿¿somos amigos o no somos amigos?? Che, hablando de todo un poco, ¿está llegando mucho gil con esto de la crísis?
Satanás: Sip, tan llegando unos cuantos, mucho gringo que se ahorca porque no puede pagar la hipoteca y no sé qué… No sé, hay 3 o 4 que llegaron hoy que están allá, meta hacer el asado…
Adam: ¿hay mollejitas, Sata?
Satanás: hay, sí, ¿como no va a haber?
Adam: Bien, ahí, animal!!
Karl: ¿Cómo va a ser? Me supongo que una molleja, un chorizo, una morcilla y un pedazo de tira para cada uno, ¿no?
Adam: Epa, epa, ahí, ¿ves?, no te sigo, Carlito. Qué cada uno coma lo que quiera, ¿cómo se va a meter el Sata a decir qué puede comer y qué no cada cuál?
Karl: ¿Ves que seguís con esa actitú de mierda? ¿Mirá todos los que somos? Una cosa para cada uno, a repartir equitativamente…
Satanás: Bueno, bueno, a ver, muchachos, déjense de joder con sus teorías económicas aplicadas al asado. Acá, se come lo que yo quiero y san seacabó.
Karl: Ahh, bueno, mirá que con esa postura se te van a revelar los que menos comen, eh…
Satanás: Cuchame, Carlito, dejá de decir boludeces, si están muertos, ¿para qué quieren comer? ¿me podés explicar?
Adam: Ahí está, lo que decía yo: que cada uno coma lo que quiera y pueda, acá el estado no se mete. Esto no es la URSS…
Karl: Adam, ¿Por qué no te comés esta morcilla socialista, pelotudo?
Satanás: ah, bueno, mirá como se pelean las señoritas con teorías económicas… ¡Groucho!, vení, mirá como se pelean estos dos gansos…
Groucho Marx se arrima a la conversa
Groucho: ¿Qué pasó, Carloncho? ¿Se te subió el vino a la cabeza?
Karl: Vos andá a comer tu sopa de gansos, que acá nadie te invitó, vejiga
Adam: ¿Ves?, ahí estás errado, el capo lo acaba de llamar…
Karl: Ya se les va a acabar esto… Están todos los Bolches, que me adoran, esperando a que yo les diga para empezar con la dictadura del proletariado.
Satanás: Carlos, dejá de tomar. ¿No ves que a los bolches los tenemos meta echarle limón a las mollejas?
Adam: Sacale la botella, Sata…
Karl: Ahh, miralos a los liberalistas diciendo qué puedo tomar y qué no…
Adam: Ahh, miralo al socialista tomándose él todo el vino como buen burgués…
Karl: ¿Qué me dijiste, Adam?
Adam: Burgués
Karl: Ahh, pero, te voy a romper la cabeza, pedazo de un atrevido.
Adam: ¿Vos y qué ejercito? ¿El ejercito rojo, pelotudo?
Karl: No, mariconazo. Te voy a reventar el culo a patadas.
Y así, comenzaron a tomarse a golpes de puño, tironeos de barba, roturas de botella en la cabeza, etc, etc, etc. La cosa se puso linda cuando Karl arrojó a Adam sobre la parrilla. Claro, ya están muertos hace años, así que no se hicieron daño, empero de eso, terminaron revolcándose juntos en una cama en pos de la reconciliación. Claro, los polos opuestos, se atraen…
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